Escala el diferendo entre el gremio de taxistas y una innovadora compañía que compite por el mismo mercado

  • José Vicente Sáiz Tejero
Tiempos de Democracia

    

De cómo un conflicto que no se concilia en la mesa de negociación deviene en enfrentamientos sociales

Le toca al gobierno abrir espacios a un empresariado pujante que aporta energía y vitalidad a la economía

Difícil tarea, la de conducir en paz la paulatina sustitución de los viejos y viciados esquemas del pasado

 Da la sensación que el gobierno no halla la fórmula adecuada para evitar que se repitan las agresiones -al principio sólo verbales y ahora también físicas- de gente del sindicato de taxistas que opera en la entidad contra conductores y vehículos de la compañía PRONTO, empresa de transportación intra-urbana de pasajeros de reciente aparición en Tlaxcala cuyo funcionamiento se basa en el uso de una plataforma digitalizada de localización y pago que simplifica, eficientiza y mejora la calidad y seguridad del servicio y, por su fuera poco, lo abarata significativamente. 

Armonización complicada

  De cierto se sabe que oponerse a la modernidad es tan inútil como poner diques al mar. Mas también se entiende que son muchos y muy complejos los aspectos financieros y laborales que han de armonizarse para mitigar los efectos innegablemente traumáticos que derivan del encontronazo entre una propuesta innovadora versus un esquema enmohecido y vetusto; entre una idea funcional y actualizada versus un concepto aparcado en el pasado que se aferra a sus privilegios y se resiste a compartirlos.

Indispensable, el arbitraje gubernamental

 Sin ignorar ninguno de sus otros elementos, la parte más delicada del conflicto la constituye sin duda la temática de índole laboral. Y es que, amigo lector, es inevitable que se produzcan desajustes entre la oferta y la demanda cuando compiten dos jugadores distintos por un mismo mercado, un mercado del que antes sólo se servía uno de ellos. Mas avenir esas fuerzas en ruta de colisión es tarea del gobierno, en alerta permanente para prevenir altercados sociales. ¿Cómo? Interviniendo para nivelar el piso de la competencia. ¿De qué manera? Actualizando las leyes en la materia, equiparando las obligaciones contributivas de las partes, regulando las actividades de unas y de otras, protegiendo los derechos de los trabajadores y, finalmente, facilitando alternativas ocupacionales para quienes resulten desplazados.

Libre competencia regulada

  Lo que a este opinador le queda claro es que la solución que tarde o temprano haya que darle al desencuentro no pasa por afectar la libre competencia, inamovible principio cuyas reglas rigen en el mundo que nos tocó vivir. Dicho de otro modo: optar por prohibir un servicio al que el público usuario le ha dado su visto bueno no puede ser la mejor decisión, máxime cuando -a querer o no- la autoridad no ha tenido más remedio que consentir su funcionamiento ante la imposibilidad moral y política de impedirlo por la fuerza. No importa qué diga la norma: oponerse a la realidad sin tener a la mano elementos para modificarla no puede ser la elección más inteligente.

¿Dados cargados?

 La propuesta de PRONTO replica la de otras iniciativas conocidas -UBER, por citar la más conocida- que operan con normalidad en distintas ciudades de México y del mundo. No es pues la originalidad su mérito; si lo es, en cambio, el que su implementación y puesta en marcha haya estado a cargo de tlaxcaltecas empeñosos que día a día confrontan los obstáculos que a su legal funcionamiento le opone una autoridad -la SCTE- que dice apoyarse en la letra de reglamentos obsoletos, pero que en realidad estaría protegiendo a grupos implicados políticamente con el oficialismo. Por lo menos, esa es la versión que más se oye en las pláticas de los enterados.

El fin del proteccionismo

  En todas las ciudades en las que operan servicios análogos a los que aquí presta PRONTO se registraron inicialmente resistencias de similar naturaleza a las habidas en Tlaxcala. En ese sentido, de ningún modo somos la excepción. Pero en todos los casos referidos las dificultades se superaron con diálogo y con la suscripción de acuerdos auspiciados por gobiernos que no eludieron su responsabilidad mediadora ni se refugiaron en la aplicación de prohibiciones decimonónicas, impropias del siglo de libertades en que vivimos. Probado está que las políticas proteccionistas a ultranza retrasan el progreso, congelan la productividad y generan aislamiento y pobreza. 

De sinecuras y canonjías

  No soy ingenuo. Se que la superación de los inconvenientes que se oponen a la materialización de esa y de otras propuestas modernizadoras se torna problemática cuando el establishment comparte intereses con quienes a su cargo tienen la facultad -y el deber- de conducir los procesos de innovación. De todos es sabido que el gobierno -este y todos los demás- recompensa a sus leales con un cargo burocrático o, en su defecto, con alguna concesión. Y una de las más socorridas ha sido siempre la de repartir placas de taxis, a veces en número tan crecido que da para que un solo dueño posea flotillas de decenas de vehículos. Esas prebendas tienen que acabar.

 Programas de apoyo

 Pero a quienes sí se debe proteger con especial esmero es a los trabajadores del volante que son al mismo tiempo dueños del vehículo que manejan. A ellos sí hay que proporcionarles recursos tecnológicos y capacitación para que la modernidad que avanza implacable no los arrolle. De contar con los apoyos gubernamentales necesarios podrán -si tienen voluntad de hacerlo- competir sin desventaja, ofreciendo al usuario servicios que no desdigan ni en calidad ni en limpieza ni en puntualidad ni en precio de los que actualmente prestan las innovadoras compañías a las que hoy perciben como sus enemigas.   

Mi propia vivencia

 No puedo menos que narrar mi experiencia como usuario de los servicios de PRONTO. Ocurrió en Apizaco y fue por dos veces el mismo día, una por la tarde y otra por la noche, gracias ambas a un amigo que se valió de la aplicación de su teléfono móvil para solicitarlos. Tan gratamente impresionado quedé que, a decir verdad, no daba crédito que eso hubiera podido pasado en Tlaxcala. Describo sólo una de ellas, la que tuvo lugar en horario nocturno. Alrededor de las nueve de la noche se presento puntualmente el taxi, una unidad pequeña, nueva, escrupulosamente limpia, conducida por una mujer joven, educada y discreta. Con ella mantuve un breve y amable coloquio que fue suficiente para saber de su satisfacción por ser amable con sus pasajeros y, claro, por los ingresos que su nueva actividad le producía. Todo impecable.

En espera de soluciones

  El secretario de Gobierno y el de Comunicaciones y Transportes deben valorar alternativas diferentes a la de la mera aplicación de arcaicas disposiciones legales, opción simplista que no hizo sino agravar el diferendo, exhibiendo de paso la pobreza argumental del gobierno ante el persuasivo y brillante alegato de Nidia Cano, la representante de la empresa PRONTO. Tito Cervantes en lo político (abocándose a aliviar la crispación) y Noé Rodríguez en lo técnico-jurídico (explorando vías alternas para el entendimiento) están obligados a poner sobre la mesa del gobernador Marco Mena proyectos de solución viables. Ambos funcionarios tienen ante sí la tarea de concertar pacífica y armoniosamente a las partes conflictuadas, como preludio de pactos aceptables para las partes… y benéficos para el usuario.