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  • Pedro Morales
Huamantla se convirtió en la cantina más grande del mundo.

Huamantla, Tlax.- Miles de gentes se dieron cita desde temprana hora en el circuito de más de quince calles del circuito de la Huamantlada, poco a poco y luego de los tres cohetones, los toros fueron soltados.

La gente se confía, los comerciantes estaban en pleno circuito cuando los toros fueron soltados, mujeres con niños, familias completas entraron en pánico al explotar el tercer cohetón.

La venta de bebidas alcohólicas es indiscriminada, prácticamente en cada casa, existe si no la venta de antojitos, si el pulque, cervezas, botellas de alcohol, en otras se instalaron burladeros y graderías improvisadas.

Los abusos se prolongaron, ante la ausencia de la autoridad municipal, en el alquiler de los burladeros que de entre 60 y 80 pesos subieron a 150 y 200, lo mismo que las graderías cuyo precio alcanzo los mismos precios.

Elementos de seguridad permanecieron reunidos en las esquinas en espera de calmar a los ebrios que en pandilla al final causan pleitos, agreden a la gente y el desorden es total.

Al inicio se abren los cajones, los toros pegan cornadas, arremeten con todo lo que se mueve, fueron 25 toros, de alrededor de 500 kilos los que se encuentran sueltos en el circuito.

No hay reglamento, ni mucho menos garantías por parte del alcalde Carlos Ixtlapale Gómez, su gente brilló por su ausencia, y ni se diga en los alrededores del circuito, el caos vehicular, las aglomeraciones y el calor sofocante marcaron el inicio.

Quienes se sienten matadores o toreros, son quienes se lucen ante los gritos de las mujeres, mientras los ebrios no miden el peligro, se confían y en la arrancada de los toros, casi siempre salen perdiendo.

La falta de respeto a los toros se ha dado por los jóvenes alcoholizados, les jalan la cola, les avientan cerveza y en la primera mitad de este festejo no se tenían noticias de heridos graves.

La lista de los heridos será dada a conocer a las tres de la tarde en el Hospital General de Huamantla, pero mientras no acabe el tiempo fijado, que es de aproximadamente una hora, los lesionados y policontundidos son llevados a los puestos de auxilio.

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