De confirmarse su aspiración, el Senado de la República enfrentará el dilema de avalar la continuidad de un proyecto cuestionado o apostar por un relevo que devuelva credibilidad al sistema electoral tlaxcalteca.
Diversos ciudadanos señalaron que el único responsable de este caos es el propio Gobierno, pues si no insistiera en destruir árboles, no habría necesidad de protestas.