Hoy fue un día de contrastes. Sentí dolor e impotencia al ver cómo el imperio agonizante intenta volver a la práctica de extraer la riqueza de América Latina. La receta es conocida, presión, chantaje, bloqueo, desinformación y, en el extremo, intervención. Se repite el guion porque durante décadas les funcionó, porque apostaron a que el Sur se resignara a ser cantera y mano de obra barata.
Lo más triste es constatar el costo de la despolitización; a pesar de tantas luchas y de la pedagogía de la liberación que nos enseñó a leer el mundo para transformarlo, todavía hay quienes confunden propaganda con historia y celebran como libertad lo que es sometimiento. Olvidan Chile, Nicaragua; y también el México del siglo XIX, cuando los hijos de Alamán preferían el tutelaje extranjero antes que la soberanía.
En medio de esa oscuridad, reconforta la claridad. Leí el posicionamiento de nuestra presidenta Claudia Sheinbaum. Firme, sereno y apegado a la Constitución y al derecho internacional. México no amenaza. México impulsa el diálogo como instrumento preferente y único para la resolución de conflictos, defiende la autodeterminación de los pueblos y sostiene la paz como principio. También me dio orgullo leer al expresidente Andrés Manuel López Obrador, que sin titubeos reprobó la prepotencia contra Venezuela.
Ese orgullo se volvió cercanía al recibir a la presidenta en la supervisión de la Universidad Rosario Castellanos en Teolocholco, junto con la gobernadora Lorena Cuéllar. Vi a una mandataria atenta a la obra y al proyecto educativo, preguntando, escuchando, reconociendo lo verdadero. Lo que avanza en Tlaxcala no es casualidad, se trata del trabajo público con sentido social, es magisterio organizado, son comunidades que creen en la educación como derecho y no como mercancía.
Me tocó verla por segunda ocasión en reunión de trabajo. La primera fue el 29 de diciembre de 2024, en Panotla, cuando se anunció esta universidad, y fue su última reunión de trabajo en el país y la primera en Tlaxcala. Hoy, 3 de enero, iniciamos el 2026 ya supervisando el avance de la universidad que comprometió, se trató de su primera reunión pública del año y estoy seguro que muy pronto regresará.
Al final le entregué el libro “Perspectiva del Humanismo Mexicano desde Tlaxcala”, lo recibió con cariño y agradeció el esfuerzo que se hace a favor del Humanismo Mexicano en nuestro estado; también le pedí que me dedicara su libro “Diario de una Transición Histórica”, me lo firmó con un mensaje que aprecio mucho.
Al terminar y verla retirarse entre los abrazos de la gente y la compañía de la gobernadora, recordé la canción que dice: “…sólo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente”.
Con afecto latinoamericano
Homero Meneses Hernández
03/01/26

