Me incomoda escuchar, leer y ver memes sobre lo que sucede en nuestro hermano país de Venezuela. Muchas personas se fueron por el camino fácil y se quedaron en discutir si el presidente Maduro es o no un buen gobernante. Esa evaluación, con sus luces y sombras, corresponde a las y los venezolanos, no a la comentocracia internacional que busca justificar la barbarie. Lo grave es otro asunto; en tanto nos entretenemos en la calificación de un gobierno, el presidente Trump lo dijo sin pudor, que ahora ellos “administrarán” aquel país, como si la soberanía fuera concesión y no derecho; habló incluso de negocios con el petróleo venezolano.
Por eso, que haya compatriotas que festejen la irrupción sobre un país soberano no la puedo aceptar. La libertad de expresión es un pilar de nuestra democracia, pero duele verla usada para repetir propaganda imperial. Si la narrativa yanqui prende con tanta facilidad, entonces en algo fallamos como sociedad. No basta con saber leer, hay que aprender a interpretar el mundo, reconocer intereses, identificar quién gana cuando se normaliza la intervención.
Me preocupa además la versión que circula entre analistas internacionales, como si regresáramos al siglo XIX, un “reparto” geopolítico donde los pueblos se vuelven fichas. Ucrania para Rusia, Taiwán para China, Venezuela para Estados Unidos. Espero que se equivoquen. Pero incluso la posibilidad exige una respuesta de dignidad latinoamericana, sin estridencias y con inteligencia estratégica, poniendo por delante la paz con justicia.
En México tenemos claridad en las ideas y convicciones históricas. Nuestra Constitución y nuestra política exterior hablan de autodeterminación, no intervención y solución pacífica de controversias. El Humanismo Mexicano que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum no es retórica, es elegir la vida, la soberanía y la cooperación, no la ley del más fuerte.
Quienes nos dedicamos a la educación tenemos una tarea insoslayable, formar conciencia crítica, recuperar el materialismo histórico como herramienta para comprender la realidad desde el pueblo.
Que cada individuo decida en libertad y que cada nación trace su destino sin tutelas. Que ninguna persona sea indiferente ante este momento histórico de nuestra región y del mundo.
Con afecto,
Homero Meneses Hernández
Domingo 04/01/26

