• Homero Meneses Hernández
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Hay un dato que duele porque no es ideológico, es material. Según la ENIGH 2024 del INEGI, en Tlaxcala el ingreso corriente promedio por hogar ronda los 19 mil 600 pesos mensuales, y el ingreso per cápita, es decir por persona, se ubica cerca de 5 mil 800. Mientras tanto, la Ciudad de México supera los 10 mil 800 por persona al mes. No son números para presumir ni para regatear, son una radiografía de desigualdad territorial, de décadas de centralismo y de un modelo que trató a los estados como mano de obra barata.
Por eso la discusión salarial no puede quedarse en la anécdota del “cada quien según su suerte”. El bienestar es un derecho y también una condición mínima para que la democracia sea real. Contrario a lo que se cree, muchos trabajadores de gobierno, también tienen salarios precarios, sibte todo en los municipios y cuando una persona gana menos de la línea de bienestar, no solo falta dinero en la casa. Falta libertad. Falta tiempo. Falta salud. Falta futuro.
Es necesaria una medida concreta, posible y profundamente transformadora. Un Complemento Estatal al Salario de Bienestar para trabajadores de los municipios, empezando por quienes sostienen lo básico, limpia, agua, alumbrado, parques, protección civil, ventanillas, panteones, mantenimiento, auxiliares y personal operativo. La regla es simple, nadie que trabaje para el pueblo debe vivir por debajo del bienestar. Algo parecido a lo que hizo el presidente López Obrador, con la llamada Medida del Bienestar que beneficia a trabajadores de la educación administrativos y de intendencia.
El Estado debería, en un futuro no lejano, garantizar que toda persona trabajadora municipal reciba, al menos, 9 mil 451.20 pesos mensuales. Si el municipio paga 7 mil, el Estado pone la diferencia. Si paga 6 mil, el Estado completa. No es caridad. Es justicia laboral y eficiencia pública, porque reduce rotación y profesionaliza servicios.
El mecanismo puede operar con padrones nominales auditables, bancarización, verificación de funciones y una cláusula de corresponsabilidad municipal para ordenar nóminas y eliminar aviadores. Transparencia total, prioridad a quienes menos ganan y evaluación trimestral.
La cuarta transformación no se mide solo en discursos. Se mide en el refrigerador, en el medicamento comprado a tiempo, en el uniforme escolar pagado sin deuda. Si el Humanismo Mexicano significa algo, es esto, el trabajo del pueblo vale y alcanza. Y debe alcanzar primero en casa.
Con afecto,
Homero Meneses Hernández
05/01/26rn