• Homero Meneses Hernández
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En 1983, cuando tenía diez años, me gustaba sentarme a escuchar a mi abuelo Desiderio Meneses Zempoalteca. Me hablaba de la historia de Tlaxcala, de sus personajes políticos y de lo que estaba ocurriendo en ese momento. Lo hacía con una claridad y una pasión que, sin saberlo entonces, me fueron enamorando de la historia pública del estado. No eran simples anécdotas; eran lecciones de contexto, de poder, de decisiones y de consecuencias.
Por eso hoy, al acudir a la presentación del libro “Vivir y Servir”. Memorias de Joaquín Cisneros Fernández, me sentí particularmente entusiasmado. Dos de sus amigos comentaron la obra con solvencia intelectual y una facilidad notable en la palabra. Mientras los escuchaba, regresé mentalmente a aquellas charlas con mi abuelo, a esa tradición oral que forma conciencia y vocación.
Alguna vez un buen amigo me dijo que aspirar a gobernar sin conocer la historia es, incluso, una irresponsabilidad. Gobernar exige preparación técnica, pero también formación filosófica y comprensión sociológica. El servicio público no es improvisación; es compromiso con la memoria colectiva y con el futuro.
Desde niño me fue interesando el proceso político de Tlaxcala. A la fecha tengo varias páginas escritas sobre la política y sus personajes desde principios del siglo pasado, particularmente del ex gobernador Isidro Candia (1937-1940) a nuestros días. Escuchar hoy la presentación del libro de don Joaquín es un estímulo más para seguir estudiando y aprendiendo de quienes han hecho historia desde distintas trincheras.
También es la contraparte de lo que escuché en mi formación política de su adversario de otro tiempo, el MVZ Alfonso Sánchez Anaya, de quien conservo apuntes valiosos y su libro. De la misma manera guardo textos de Emilio Sánchez Piedras y notas sobre muchos otros personajes. Quizá algún día todo eso vea la luz; por ahora compilo, leo y reflexiono con la curiosidad intacta.
Ojalá cada vez más mujeres y hombres de la política escriban. Tenemos ejemplos también hoy, ahí esta el libro de la presidenta Claudia Sheinbaum. Estamos obligados a reflexionar en público. Si no se piensa, si no se escribe, si no se comunica con claridad, quizá —como me dijeron una vez— también sea una irresponsabilidad querer gobernar.
Con afecto,
Homero Meneses Hernández
08/09/26