• Gaby Flores
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El 2027 asoma como un espejismo en el desierto político tlaxcalteca, todos lo ven, todos lo desean, pero pocos saben realmente cómo llegar sin perderse en el intento.
 
Cada día que pasa, la contienda por la sucesión gubernamental se vuelve más intensa, los partidos afilan sus colmillos, sacan viejos expedientes del cajón y desempolvan alianzas de ocasión, por su parte, Morena, el partido en el poder, no es la excepción.
 
Con el respaldo ciudadano aún a su favor, el reto no es sencillo, elegir con precisión, no con machete, a quien busque relevar a Lorena Cuéllar.
 
En el tablero político estatal ya hay varias piezas moviéndose con ansiedad, nombres que suenan, aspiraciones que se filtran, estrategias que se ensayan, pero entre ese ruido creciente, un escándalo reciente ha encendido las alertas y obligado a Morena a replantearse una pregunta, ¿puede darse el lujo de considerar a un perfil rodeado de controversia diplomática y señalamientos internacionales?
 
La embajada de China en México lanzó una acusación directa desde su cuenta oficial de “X”, al denunciar que la llamada Oficina Económica y Cultural de Taipéi “engañó intencionalmente a legisladores mexicanos”, exhibiendo una conducta que calificó como fraudulenta y absolutamente despreciable, colocando bajo los reflectores a una legisladora tlaxcalteca involucrada.
 
Una senadora que presumió públicamente su cercanía con Iván Lee, autodenominado embajador de Taiwán y director de dicha oficina en México, una relación que, según se difundió, derivó en la donación de equipos de cómputo para un plantel educativo del estado, gesto que hoy despierta más dudas que reconocimiento.
 
No hubo aclaraciones, no hubo posicionamientos, no hubo explicaciones, solo una ausencia incómoda que deja al aire interrogantes legítimas sobre la integridad de sus acciones, la transparencia de sus relaciones y los límites éticos de su ambición.
 
Morena, si aspira a conservar la confianza ciudadana, no puede darse el lujo de ignorar estas señales, la elección de su candidatura no será un simple trámite partidista, porque colocar en la boleta a un perfil envuelto en conflictos diplomáticos y cuestionamientos públicos podría convertirse en un lastre.