Tras la fatídica semana que vivieron los radicales de Morena con el bochornoso episodio que nos regaló el impresentable y frustrado Marx Arriaga, es necesario mencionar cómo el radicalismo al interior de la 4T comienza a ser removido al ser ya inservible para la gobernabilidad y la política en las distintas áreas de los gobiernos.
El caso Marx Arriaga quien se autoproclamó dueño y heredero del obradorismo, es el ejemplo claro de que los ultras al interior de morena comienzan a ser no sólo mal vistos, sino que incluso estorban los intereses de los gobiernos.
Su negativa a salir de la Dirección de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública para inmolarse en una bandera de ser el único y verdadero vocero de lo que pensaba López Obrador y su visión – en mi opinión fracasada – lo llevaron a darse un balazo en el pie. Ahora es el apestado de Morena por su radicalismo.
Que no nos extrañe que en cualquier momento la Marx Arriaga de Tlaxcala comience a endurecer su discurso como lo hizo el ex funcionario.
La Senadora Ana Lilia Rivera quien saltó a la fama nacional por llamar estúpidos a los que la cuestionan y confundir Taiwán con un estado de la república, es el claro ejemplo que envenenó la mente del ex director de materiales educativos de la SEP, pues no olvidemos que se autoproclamó autora de los programas sociales cuando declaró que las pensiones nacieron en la mente de Andrés López Obrador y de ella al mismo tiempo.
En sus giras se auto proclama vocera de la Presidenta de la República al insistir en sus respaldos, reconocimientos, aplausos y una serie de discursos repetitivos que pronuncia durante sus constantes reuniones electorales disfrazadas de “asambleas informativas”, para hablar de la transformación, los neoliberales, el prian, los fifís, la mafia del poder y demás discursos que la 4T ya no puede vender como hace 7 años.
El radicalismo comienza a ser mal visto por las cúpulas de poder y los organismos empresariales.
Tan sólo veamos cómo este domingo 22 de febrero se cayó a pedazos la política fallida de ‘abrazos, no balazos’, la cual fue promovida e instaruada por el ala radical de morena como una estrategia electoral para ganar votos, sin embargo, no podía sostenerse más en medio de una agenda que el gobierno de Estados Unidos impulsa para frenar el tráfico de drogas.
Incluso Citlalli Hernández, Mario Delgado y demás impresentables como Noroña han tenido que bajarle el tono a su radicalismo, pues lejos de ayudar a su movimiento, son mal vistos por quienes llevan las riendas políticas y económicas del país.
Es así como muy pronto nuestra personaje integrante del senado de la república comience a sentir el frío de las cúpulas al no aportarle nada más al movimiento que los discursos que llevaron al fracaso económico, de seguridad y de certidumbre jurídica al movimiento de la 4T.
En los hechos, se ve un giro en diversos sectores del gobierno.
El trabajo conjunto con EU como el de la captura y abatimiento del líder del CJNG, la caída de Marx Arriaga al frente de la propaganda disfrazada de libros de texto, el enfriamiento de Adán Augusto y demás acciones de las cúpulas de poder nos demuestran que los ultras de morena se quedarán afuera por creerse el cuento de que ‘el cambio verdadero’ era factible en el ejercicio del poder.
En los hechos, su radicalismo estorba, no suma, divide, crea conflictos y ahuyentan las inversiones.
Ya veremos cómo reacciona la Senadora que se monta en el discurso radical de la 4T cuando le informen que una encuesta no es lo mismo que gobernar, dar certidumbre jurídica a la inversión, crear paz social y gobernabilidad política.

