- Política
Fiel a su estilo y viendo la debilidad de la candidata de la coalición “Unidos por Tlaxcala” a la gubernatura, Anabell Ávalos Zempoalteca, la dirigente de la sección 27 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (Sntsa), Blanca Águila Lima amenazó a los trabajadores de la Secretaría de Salud (SESA) para que junten al menos 10 personas en favor de la abanderada que buscar suceder al actual.
Una vez más los trabajadores y no sólo los agremiados a este sindicato, denunciaron las presiones por parte de la “Elba Esther Gordillo tlaxcalteca” para que junten a través de la llamada “Red bal”, al menos el apoyo de 20 mil personas en favor de Anabell Ávalos y así logren que el Partido Revolucionario Institucional (PRI), no pierda el registro y alcance los dos espacios por la vía plurinominal que necesita la lideresa.
Esto debido a que la dirigente sindical va en la segunda posición del tricolor en la lista de candidatos a diputados locales por la vía plurinominal, por lo que requiere que el PRI logre en las boletas por lo menos unos 50 mil votos que le permitan a la millonaria zacatelquense, seguir viviendo del dinero público y teniendo su ostentosa vida.
Y mientras el personal de la SESA es amedrentado como es costumbre de Blanca Águila, prácticamente toda la familia de Blanca Águila se encuentra vacunada, con una base federal y con prestaciones como la de no trabajar por ser allegados a la lideresa y algunas otras canonjías que la mayoría de los trabajadores de esta dependencia saben que tienen.
Pese a que este tipo de presiones le han funcionado para seguir viviendo de las millonarias cuotas sindicales estando al frente del Sntsa y amañando las elecciones sindicales, estas amenazas no le funcionan fuera de la SESA y el obligarlos en favor del PRI, estaría fomentando un voto de castigo para el tricolor y en favor de la 4T.
Se sabe que la enfermera lleva una vida de millonaria con propiedades en exclusivos fraccionamientos en distintas ciudades del país, ropa de diseñador, costosos viajes y otros lujos que le permiten las cuotas sindicales que podrían ser de 10 millones de pesos al año aproximadamente, siendo alrededor de dos décadas lo que tiene robándose el dinero de los trabajadores.