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Empresa que trabajaba de manera irregular desprendía olores fétidos a más de 100 metros a lo redondo

Durante alrededor de 20 días se generó una pestilencia entre las principales calles de la colonia Emiliano Zapata de la cabecera municipal de Panotla, luego de que se instalara una empresa cuyo nombre es desconocido y que se dedica al procesamiento de diferentes partes de los pollos para la composición de alimento para ganado.

De acuerdo a las declaraciones de los pobladores, la empresa comenzó a laborar hace más o menos tres semanas en un domicilio ubicado entre la calle Allende  y la Aldama, en donde casi de manera inmediata a su inicio de trabajos se empezaron a desprender olores fétidos cerca del establecimiento y a más de 100 metros a la redonda según lo reportan vecinos que viven a más de dos calles del lugar.

Los agraviados manifestaron que la empresa recién instalada y que no cuenta con permiso para operar por parte del Ayuntamiento de Panotla y de la Comisión Estatal para la Protección dCotra Riesgos Sanitarios de Tlaxcala (Coeprist), es propiedad  de Diego Carro Flores, quien no tomando en cuenta los riesgos iniciaría sus actividades en una zona en donde hay una importante mancha urbana.

Es por esto que ante el pasar de los días aunado a los intensos calores que por lapsos se presentan y la pestilencia correspondiente, decidieron pedir apoyo en primera instancia al presidente de la comunidad, Raúl Santacruz Zempoalteca quien a su vez recurrió a la ayuda a las autoridades del municipio para que checaran la operación de esta empresa carente de los permisos correspondientes.

En consecuencia en la mañana del día de hoy se reunieron alrededor de 70 personas para exigir a las autoridades la clausura de las instalaciones de la empresa que un día antes tuviera en sus alrededores una imponente cantidad de plumas y de secreciones de los pollos que fueron muertos para elaborar los productos.

Al lugar acudieron policías municipales acompañados de un auxiliar de la dirección jurídica que buscó omitir su nombre ante la presencia de este medio de comunicación para finalmente decir que se hace llamar Javier Pérez Guzmán, al igual que el jefe de denuncia popular de la Coordinación General de Ecología del gobierno estatal, Rafael López Loyo.

Ambos personajes y sin la presencia de un representante de la Coeprist entablaron conversación con los dueños de la empresa para hacerles llegar la molestia que producía la operación de su negocio por los olores que desprendía y que conforme a los vecinos era insoportable, además de suspender sus actividades al  no contar con los permisos correspondientes.

Al salir de la charla, los funcionarios acudieron con los vecinos para ofrecer la explicación del encuentro sostenido con anterioridad y acordaron que se formaría una comisión para que esta a su vez expusiera de manera formal su queja ante la presidencia municipal y se actuará en consecuencia, además de que les aseguraron que sería reubicada la empresa al asentar que seguramente no cumplirán con los requisitos que por ley deben de establecerse para operar en un lugar como en el que estaban trabajando.

Cabe señalar que los dueños del lugar al saber que acudiría la autoridad municipal se dieron a la tarea de limpiar las plumas de pollo que estaban en un radio de 15 metros alrededor del establecimiento y la sangre que manifiestan los vecinos corrían a raudales.

 

 

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