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  • Adolfo Tenahua Ramos
La legisladora criticó que los gobiernos de Morena hayan replicado prácticas del viejo priismo, utilizando los programas sociales como instrumentos de manipulación electoral.

La diputada local Laura Yamili Flores Lozano advirtió que el campo mexicano vive una etapa crítica derivada del abandono institucional y la falta de políticas públicas efectivas, al tiempo que exigió la creación de un Fondo de Apoyo al Campo en Tlaxcala para fortalecer la producción agrícola y mejorar el precio de garantía del maíz.

Al hacer uso de la tribuna durante la sesión en el Congreso local este jueves, recordó que el campesinado sigue siendo pieza clave para la alimentación del país, pese a la falta de créditos, insumos, fertilizantes y maquinaria.

Flores Lozano señaló que, desde el desmantelamiento del modelo ejidal y la firma del Tratado de Libre Comercio, los pequeños productores fueron desplazados por una agricultura de corte empresarial, mientras los programas de apoyo se redujeron a medidas asistencialistas con fines de control político.

“La llamada ‘soberanía alimentaria’ ha sido un fracaso —dijo—, porque se abandonó al pequeño productor, se le dejó sin crédito, sin fertilizantes, sin maquinaria y sin un precio justo por su cosecha”.

La legisladora criticó que los gobiernos de Morena hayan replicado prácticas del viejo priismo, utilizando los programas sociales como instrumentos de manipulación electoral. “Los programas del Bienestar no son bienestar para el campesino, sino para quienes buscan conservar el poder”, subrayó.

Ante este panorama, la diputada del PRD propuso un Fondo Estatal de Apoyo al Campo que complemente el precio de garantía del maíz, facilite el acceso a fertilizantes, maquinaria y herramientas agrícolas, y promueva un programa de desarrollo ganadero. Además, planteó la instalación de mesas de diálogo para escuchar directamente las demandas del sector rural tlaxcalteca.

Flores Lozano también cuestionó el reciente aumento de 950 pesos al precio de garantía del maíz, al considerarlo insuficiente frente a los altos costos de producción. “El campesino no pide limosnas, exige justicia. Es tiempo de reconocer su trabajo y devolverle la dignidad al campo”, afirmó.

Finalmente, hizo un llamado a los gobiernos federal y estatal a implementar un verdadero proyecto nacional de desarrollo rural, que integre al campo como motor económico y social del país. “Tierra para quien la trabaja y apoyos para trabajarla, esa debe ser la ruta si queremos un México con justicia y soberanía alimentaria real”, concluyó.