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  • Rosario Techalotzi Ramos
Los camioneros y operadores denunciaron que el conflicto ha derivado en amenazas directas, actos de extorsión y episodios de violencia.

La autopista Puebla–Tlaxcala volvió a ser escenario de un bloqueo carretero, derivado de la persistencia de conflictos entre sindicatos de la construcción, los cuales mantienen una disputa por la adjudicación y control de obras relacionadas con la ampliación de esta vía de comunicación.

El cierre se concentró en la caseta Puebla–Tlaxcala, afectando un tramo que abarca territorio de Puebla y Tlaxcala, lo que ha complicado la intervención inmediata de las autoridades. En el lugar permanecen decenas de unidades de carga, cuyos operadores aseguran que el conflicto no ha sido resuelto y que las tensiones entre grupos sindicales continúan escalando.

De acuerdo con los trabajadores, el desacuerdo se origina en la asignación de los trabajos carreteros, pese a que existe un contrato previamente firmado para la ejecución de la obra. Sin embargo, otros grupos sindicales han manifestado su inconformidad y buscan imponer el control total de los trabajos, lo que ha generado un clima de confrontación.

Los camioneros y operadores denunciaron que el conflicto ha derivado en amenazas directas, actos de extorsión y episodios de violencia, lo que los llevó a detener labores ante el temor por su integridad. Aseguraron que el bloqueo se mantendrá hasta que la concesionaria y autoridades estatales intervengan de manera directa para establecer acuerdos.

Este nuevo cierre se suma a hechos violentos registrados previamente en la zona, donde maquinaria pesada fue incendiada, provocando pérdidas millonarias y la paralización de los trabajos. Dichos antecedentes mantienen en alerta a transportistas y automovilistas que transitan por la región.

Ante la situación, se recomendó a la población utilizar rutas alternas, ya que el conflicto entre sindicatos no ha sido resuelto y existe el riesgo de que el bloqueo se prolongue.

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