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  • Luis Castillo
El gran engaño de los convenios internacionales en Tlaxcala: viajes de lujo sin beneficios para el pueblo.

Lorena Cuéllar, la gobernadora de Tlaxcala, debe dejar de mentir y justificar las firmas de convenios que no le convienen a nadie, y ponerse a trabajar en lo realmente importante que los habitantes de Tlaxcala necesitan.

No existe una regulación específica para convenios internacionales en la legislación de Tlaxcala, solo para los nacionales. No hay artículo en la Constitución local que otorgue al gobernador esa facultad explícita para celebrar tratados o convenios con otros países de manera autónoma; eso es atribución exclusiva del Gobierno de México.

En un estado golpeado por la corrupción, la inseguridad y emergencias como el brote de sarampión que obligó a emitir alertas sanitarias en enero de 2026, la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros ha convertido las giras al extranjero en un ritual de fotos y firmas vacías.

Desde 2021, su administración presume al menos seis convenios “patito”: cinco acuerdos de cooperación con ayuntamientos españoles (Loeches, El Paso, El Puente del Arzobispo, Talavera de la Reina y La Peza) firmados en la Feria Internacional de Turismo (FITUR) de Madrid en enero de 2026, y un memorándum con la Cámara Internacional de Comercio Canadá-Estados Unidos-México (CUSMEX) en 2024.

Estos papeles prometen turismo, intercambios culturales y oportunidades comerciales, pero entregan cero resultados tangibles para los tlaxcaltecas.

Lo más escandaloso es que ninguna instancia ni funcionario del gobierno de Cuéllar hace seguimiento al cumplimiento de estos convenios. No hay informes públicos, ni actualizaciones en el portal oficial del estado, ni menciones en sus informes de gobierno o avances trimestrales sobre ejecución, progresos o beneficios derivados.

Ni siquiera el vocero oficial, caracterizado por su historial de narrativas infladas y al que ahora también llevan a pasear, informa sobre los progresos de dichos convenios.

Silencio absoluto: no se reporta la abrumadora llegada de turistas europeos a Tlaxcala, ni artesanos capacitados en cerámica de Talavera, ni empresas tlaxcaltecas exportando productos gracias a la firma de los convenios, ni empleos generados ni derrama económica atribuible directamente a estos acuerdos.

Mientras la gobernadora posa en Madrid o en eventos protocolarios, Tlaxcala sufre. El crecimiento turístico (+403 % en visitantes extranjeros y derrama de 3,947 millones de pesos reportados en su 4.º Informe de diciembre de 2025) se debe a los Pueblos Mágicos, eventos nacionales y políticas internas, no a estos memorándums huecos sin seguimiento.
Estos convenios sirven solo como pretexto para justificar viajes costosos en vuelos, hoteles y c
omitivas, derrochando recursos públicos sin rendir cuentas.

Este es el gran engaño: promesas grandilocuentes que nadie monitorea ni cumple, dejando a los tlaxcaltecas en total desinformación y sin recibir beneficio alguno.

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