- Política
Es el manual de la vieja política: repetir una mentira mil veces hasta que el electorado, confundido, la acepte como verde.
Con la mirada obsesiva puesta en la gubernatura de 2027, el actual alcalde capitalino ha decidido que la realidad es un obstáculo que puede saltarse mediante la fabricación de datos y el uso de medios serviles para difundir mentiras empaquetadas como "ciencia estadística".
La reciente difusión de una supuesta Encuesta de Vivienda realizada en enero de 2026, por la empresa Analítika Social, donde Sánchez García se autoproclama favorito dentro de MORENA con un 36.10%, no es solo un acto de propaganda desesperada; es un insulto a la inteligencia ciudadana. Al analizar el origen de estos números, la fachada de profesionalismo se desmorona para revelar una operación de engaño sistemático.
"Analítika Social": La empresa que solo vive en el boletín
Toda encuesta seria debe tener un rostro, una metodología y, sobre todo, un registro. Sin embargo, tras una búsqueda exhaustiva en los repositorios del Instituto Nacional Electoral (INE) —organismo que regula y exige transparencia en cualquier estudio que mida preferencias electorales—, el nombre de "Analítika Social" brilla por su total ausencia. M
Las pruebas de la inexistencia de esta empresa son contundentes:
Es una empresa fantasma Ddgital: No existe sitio web, redes sociales, ni oficinas físicas para esta supuesta agencia. No hay historial de contacto ni especialistas que den la cara por los resultados.
No hay en el INE: En México, publicar encuestas electorales sin reportarlas al INE es una violación a la normativa de transparencia. "Analítika Social" no figura en ningún listado de estudios entregados ni regulados.
Tiene un ssolo cliente, un solo uso: El único rastro de este nombre aparece vinculado a notas locales de dudosa procedencia en un medio oficialista, operando como una "firma de alquiler" creada exclusivamente para golpear adversarios o ensalzar figuras oficialistas. No tiene trayectoria en otros estados, no figura en rankings nacionales de El Financiero o Electoralia, y no existe fuera del contexto de la propaganda sanchezgarcista.
La Desesperación por el 2027
Cuando Alfonso Sánchez García actor recurre a una empresa ficticia para validar su imagen, es porque la realidad no le alcanza. Al no poder presumir una gestión municipal eficiente en la capital, Sánchez García opta por el "atole con el dedo" estadístico.
Lo que hace el “delfín” de Lorena Cuéllar, es una táctica de autoritarismo blando: utilizar el presupuesto o las influencias para pagar espacios en medios "oficialistas" y publicar porcentajes con decimales precisos (como ese ridículo 36.10%) para generar una falsa percepción de invencibilidad. Es el manual de la vieja política: repetir una mentira mil veces hasta que el electorado, confundido, la acepte como verdad.
El Cómplice Silencioso: El Periodismo de Gacetilla
No podemos ignorar la responsabilidad de los medios de comunicación que, por una pauta publicitaria o cercanía al poder, acceden a publicar estas "encuestas" sin el mínimo rigor periodístico. Al omitir la verificación de la existencia de la encuestadora, estos medios se convierten en coautores de un engaño.
Un medio que publica que una empresa inexistente levantó 1,200 cuestionarios en viviendas —un despliegue logístico y humano que costaría cientos de miles de pesos— sin preguntar quién financió el estudio, ha dejado de ser un medio de información para convertirse en una oficina de relaciones públicas.
Finalmente, la conclusión sería que Alfonso Sánchez García tiene una ambición sin escrúpulos, ha cruzado una línea peligrosa. No se trata de una "estrategia de posicionamiento", sino de la caída en la peor de las vergüenzas políticas. Utilizar encuestadoras fantasmas para engañar a su propio partido MORENA y a la ciudadanía es una señal de lo que sería su gestión estatal: una administración basada en el maquillaje de datos y el desprecio por la transparencia.


