- Política
En Tlaxcala, la democracia ha sido suplantada por el dedazo y la propaganda ilegal. Bajo el amparo de Lorena Cuéllar, Alfonso Sánchez García —el "Pañalón"— ha tapizado el estado con las bardas de la ignominia, una bofetada a la equidad electoral rumbo al 2027.
Este despliegue de recursos (obviamente públicos) no es más que la marca de un régimen que se siente dueño de las calles y de las instituciones.
La tragedia política se completa con un Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) que ha decidido ser el tapete de la gobernadora. Mientras el bando oficialista se placea con total descaro, los consejeros mantienen un silencio cómplice que valida el atropello. No es política, es impunidad pura financiada por el pueblo. En este feudo, la ley es letra muerta frente al hambre de poder de una dinastía que desprecia el voto libre.


