Estimados lectores, con la novedad de que la senadora morenista que cree que Taiwán está en México, nos ha vuelto a confirmar que en su brújula política, el norte ya no apunta a ningún lado y la realidad es solo una sugerencia.
Lejos de corregir el rumbo, cada nuevo movimiento suyo parece abrir un boquete más grande en un barco que hace agua por todos lados.
En días anteriores las redes sociales hicieron lo suyo y exhibieron unas fotografías difíciles de ignorar que muestran a unos cuantos ciudadanos, sentados frente a un televisor, participando en lo que a la senadora tanto le gustan y que con mucha imaginación llama “asamblea informativa”, pero esta vez virtual.
Fría, distante y con más pixeles que ciudadanos, la política se redujo a una pantalla conectada a wifi.
En lo que ya huele a patadas de ahogado, Lady Metepantle parece haber decidido que es mejor no mirar de frente a la ciudadanía, y mucho menos cruzarse con reporteros estúpidos, así que ahora las asambleas son por Zoom.
¡No bueno! El colmo. cuando la realidad aprieta, mejor silenciar micrófonos, apagar cámaras y confiar en que la señal aguante.
¿Quién la estará asesorando? Porque al paso que va, el problema no será perder seis puntos en las encuestas, sino extraviar por completo su credibilidad y, con ella, su carrera política.
Ya casi nadie le cree, mañana, lo único que genera expectativa es ver con qué nueva ocurrencia nos va a sorprender.

