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  • Martin Ruiz
El oscuro regreso del poblano Eukid Castañón: el presunto delincuente electoral que la gobernadora de Tlaxcala ha contratado para imponer a Alfonso Sánchez García y cerrar el paso a Ana Lilia Rivera en Morena rumbo al 2027

En un acto de cinismo político sin precedentes, la gobernadora de Tlaxcala ha recurrido a uno de los operadores más notorios y manchados de la historia reciente: Eukid Castañón Herrera. 

Este individuo, liberado tras años de prisión gracias a maniobras que muchos califican de impunidad pactada, ha sido contratado con una cantidad estratosférica de dinero público para orquestar la candidatura de Alfonso Sánchez García en el proceso interno de Morena de cara a la sucesión estatal de 2027. 

El objetivo es claro y brutal: bloquear y sabotear cualquier aspiración de Ana Lilia Rivera, senadora y figura con arraigo en el partido, para imponer a un candidato controlable y afín a los intereses del poder en turno.

Columnistas nacionales (Reforma y El Universal) han denunciado este escándalo: pagos millonarios de recursos públicos a Castañón para que esté operando desde hace varias semanas la maquinaria de intervención electoral. No es secreto que este personaje, otrora brazo derecho del morenovallismo, fue exonerado por “tráfico de influencias” en 2024 de delitos graves tras más de tres años en prisión (incluyendo domiciliaria), en lo que él mismo llamó “persecución política”. 

Pero los hechos hablan por sí solos: peculado, desvío de fondos, ocultamiento de bienes y falsedad en declaraciones lo llevaron a la cárcel en 2020. Ahora, la oposición (PAN, PRI, PRD) lo ha denunciado desde el 2024 por intromisión ilegal en procesos electorales, operando a favor de Morena con audios filtrados que revelan amenazas, estrategias sucias y favores pagados con impunidad.

El negro pasado de Eukid Castañón no se limita a estrategias de comunicación y propaganda política, sino también a irregularidades financieras. Es un especialista en guerra sucia, con antecedentes documentados de espionaje telefónico ilegal durante el gobierno de Rafael Moreno Valle. 

Denuncias de 2015-2017 lo vinculan a redes de intervención de comunicaciones privadas de opositores (principalmente priistas y ahora también de morenistas incomodos para quién lo contrata), amenazas de muerte, extorsión y control autoritario del aparato electoral. 
Organizaciones como la 28 de Octubre lo han señalado como autor intelectual de agresiones y operaciones clandestinas. Líderes opositores lo han calificado de “hampon” y “criminal” liberado para retomar su red de espionaje y manipulación.

Hoy, este delincuente electoral reincide y es contratado por Lorena Cuéllar para concretar la conservación del gobierno del estado a través de su títere Alfonso Sánchez García: audios lo confiesan operando campañas morenistas, intimidando adversarios y comprando voluntades. 

Que la gobernadora lo contrate con fondos públicos para fracturar Morena desde dentro y favorecer a Alfonso Sánchez García representa no solo un abuso de poder, sino una traición al electorado que creyó en la transformación. Ana Lilia Rivera, con trayectoria limpia, es el obstáculo que este operador tóxico busca eliminar a cualquier costo.

Parece que el futuro político de Tlaxcala, quieren que se decida en las sombras de la corrupción y el uso indebido de recursos públicos por un personaje con historial de corrupción, espionaje y violencia política. 

Si Morena permite que un acusado de la justicia por delitos electorales y otros, opere por encargo de otra delincuente electoral como lo es la gobernadora la candidatura del 2027, ¿qué queda de sus principios? El pacto con el diablo electoral tiene un nombre: Eukid Castañón. Y el precio lo pagan todos los tlaxcaltecas.

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