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El desempeño del alcalde de Tlaxcala, Alfonso Sánchez García, continúa generando vergüenza nacional según la encuesta de Consulta Mitofsky del mes de febrero de 2026, que evalúan la aprobación ciudadana de 150 presidentes municipales clave en México.
En mediciones recientes, como la de capitales (donde aparece con apenas 37.3% de aprobación), Sánchez García se ubica consistentemente entre los peores evaluados del país, ocupando posiciones rezagadas como el lugar 138 de 150 en algunos periodos de 2025, y manteniendo niveles bajos por debajo del promedio nacional (que ronda el 47-50%).
Las causas de esta reprobación son múltiples y evidentes para la ciudadanía tlaxcalteca: ineficacia en servicios públicos básicos, como recolección de basura, mantenimiento de vialidades y alumbrado; percepción de inseguridad persistente en la capital; falta de avances en infraestructura urbana y obras prometidas que se han quedado en anuncios; y acusaciones recurrentes de opacidad en el manejo de recursos y favoritismos políticos.
Lejos de mejorar, su gestión parece estancada, lo que contrasta con el promedio nacional y genera frustración en una ciudad que merece mucho más.
Para nada han servido los cientos de boletines y videos de prensa que distribuye todos los días. La saturación de las redes con su imagen, han tenido un efecto contrario, la gente lo rechaza porque piensa que es una estrategia electorera basada en la simulación de trabajo.
Este pobre rendimiento se agrava por su vinculación directa con la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, de quien es considerado un "delfín" impuesto o sucesor designado para aspirar a la gubernatura en 2027. Cuéllar al igual que su protegido, también ha tenido un constante rechazo en sus evaluaciones de desempeño, que la ubican siempre en el Top 5 de los peores gobernadores del país.
Sánchez García, arrastra números desastrosos que cuestionan seriamente su viabilidad política para cualquier aspiración. Con una aprobación tan baja en la capital del estado, parece más un lastre que un proyecto serio, evidenciando que la lealtad partidista no compensa la incompetencia municipal.
En comparación con los mejores del país, la brecha es abismal. Alcaldes como Grecia Quiroz (Uruapan, Mich.) tiene en febrero 61.7 % de aprobación. Ana Paty Peralta (Benito Juárez, Qroo), 60.7 % y Antonio Astiazarán (Hermosillo, Son.), tiene el 59.9 %., destacando por gestiones eficientes en seguridad, obra pública y cercanía con la gente. El promedio nacional supera el 50% en varios bimestres, mientras Sánchez García ni siquiera roza el umbral de aprobación media.
EL ALCALDE DE HUAMANTLA ENTRE LOS MEJORES DEL PAÍS
Más contrastante aún es el caso local: el alcalde de Huamantla, Tlaxcala, Salvador Santos Cedillo (del PVEM), se posiciona entre los mejores a nivel nacional (lugar 23 en febrero 2026, con aprobación superior al 55.3 %), gracias a avances visibles en turismo, infraestructura y respuesta ciudadana. Santos demuestra que en Tlaxcala sí es posible gobernar bien, lo que deja en peor lugar a Sánchez García.
EL CASO PATÉTICO DE LA ALCALDESA DE CHIAUTEMPAN, ES ÚLTIMO LUGAR
Un apartado especial merece la alcaldesa de Chiautempan, Tlaxcala, Blanca Angulo, quien ostenta el peor registro del país. En febrero de 2026, ocupó el último lugar nacional con solo 26.0% de aprobación, superada incluso por municipios con problemas graves. Su gestión es calificada como un desastre total, con rezagos en todos los frentes y percepción de abandono ciudadano.
En resumen, Alfonso Sánchez García no solo da pena en el ranking nacional, sino que representa un ejemplo de cómo la ambición política sin resultados concretos termina en el ridículo más desastroso.
Consulta aquí la encuesta y metodología completa de Mitofsky:


