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El polémico encuentro donde el alcalde capitalino y aspirante a la gubernatura Alfonso Sánchez García apareció con los ojos cerrados y la cabeza inclinada, mientras pastores cristianos oraban para que el Espíritu Santo lo guiara en su intención de gobernar el estado, no habría sido un simple acto de fe.
Detrás de la escena —que rápidamente se viralizó— estaría el director general del Colegio de Bachilleres del Estado de Tlaxcala, Alonso Trujillo, señalado como el presunto operador político que articuló el acercamiento con líderes religiosos para fortalecer la imagen del edil de Tlaxcala.
Fuentes cercanas al ámbito educativo y político aseguran que Trujillo continúa operando activamente a favor del proyecto del alcalde, utilizando su posición dentro de una institución pública para construir respaldos estratégicos, sin que hasta el momento exista investigación o sanción alguna en su contra.
La mezcla de religión y aspiraciones políticas ha encendido las críticas, sobre todo porque el acto fue interpretado como una plataforma anticipada de promoción personal.
Para muchos, no se trató únicamente de una oración, sino de un mensaje político cuidadosamente preparado.
Mientras el alcalde busca proyectarse como aspirante serio a la gubernatura, funcionarios estatales siguen metiendo las manos de manera ilegal en su estrategia.
Muestra de ello es el caso de Trujillo quien descaradamente ha aceptado que ha invertido recursos, instalaciones de planteles del Cobat y otras acciones para impulsar las aspiraciones del alcalde capitalino, sin que ninguna autoridad sancione su comportamiento.


