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  • Adolfo Tenahua Ramos
A este escenario se suma la presencia de su hermana, la diputada federal Irma Yordana Garay, también vinculada a cargos públicos, reforzando la percepción de que el poder se ha concentrado en un mismo núcleo, sostenido con recursos públicos.

El diputado local Silvano Garay Loredo reconoció que su llegada al Congreso del Estado de Tlaxcala no fue resultado de competencia política, sino de un relevo directo dentro de su propia familia.

El propio legislador admitió descaradamente que ocupó la curul luego de que su padre, Silvano Garay Ulloa, solicitara licencia, lo que le permitió asumir el cargo como suplente. 

Este movimiento confirma lo que por años se ha señalado,  un control familiar de posiciones públicas bajo las siglas del Partido del Trabajo.

A este escenario se suma la presencia de su hermana, la diputada federal Irma Yordana Garay, también vinculada a cargos públicos, reforzando la percepción de que el poder se ha concentrado en un mismo núcleo, sostenido con recursos públicos.

Lejos de matizar, el diputado defendió esta dinámica al expresar orgullo por su padre y por continuar su camino político, lo que ha sido interpretado como una normalización de prácticas que, si bien pueden ser legales, resultan cuestionables en términos éticos.

Las declaraciones han generado fuertes críticas en Tlaxcala, donde este tipo de casos reflejan una política cerrada, donde los cargos se heredan y no se ganan, alimentando la percepción de que algunos partidos operan como estructuras familiares que viven del erario.

Lo anterior es una muestra clara de actos de nepotismo, privilegios y la falta de renovación real en la vida pública, donde se exige mayor transparencia y equidad en el acceso al poder, ya que pareciera que el PT se ha vuelto clientelar y un partido familiar donde sólo se rolan el poder.

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