• Margarita Montero
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¿Ana Lilia Rivera se rinde o se muda? Su reciente discurso en Atlahapa, centrado en que la revolución “no tiene que ver con partidos políticos. No importa el partido político donde militemos o militamos, o si no militamos” huele a que se irá de Morena, ya vio las encuestas reales y los números no le dan.

Que la senadora ande en tratos con MC y el Verde, y ahora venga a restarle peso a su partido, Morena, huele a derrota anticipada. Sus eventos tienen menos entusiasmo, pone más pretextos y usa la vieja confiable de la "guerra sucia". Cuando el discurso se vuelve abstracto, es porque la realidad electoral ya no favorece.

Su declaración, que no es producto de inteligencia artificial, sino de su capacidad neurolinguistica, resulta sospechosa: ya está buscando la puerta de salida o justificando el fracaso que viene.

Sus discursos, que antes encendían hoy confunden y desaniman. Curarse en salud con la narrativa de la "guerra sucia" es el último recurso de quien sabe que, en esta vuelta, no le toca.