• Calpulalpan
  • Cristian Mastranzo Garrido
El afectado señaló que su único objetivo era obtener ingresos para su familia, pero las decisiones de las dirigencias le impidieron concretar cualquier venta.

Un vendedor ambulante de fresas fue impedido de comercializar su producto en Calpulalpan por dirigentes del tianguis y del mercado municipal, situación que lo obligó a regalar su mercancía ante la falta de alternativas para trabajar.

De acuerdo con el testimonio del propio comerciante, su intención era instalarse para vender de manera regular; sin embargo, no obtuvo autorización por parte de quienes administran el tianguis, lo que le cerró el acceso a uno de los principales espacios de comercio en la zona.

El caso evidenció mayores restricciones cuando, pese a que una locataria le ofreció su lugar dentro del mercado como opción para poder vender, la dirigencia también rechazó esa posibilidad. Según lo relatado, el presidente del mercado negó el permiso, impidiendo que el vendedor utilizara incluso un espacio ya establecido.

Ante este escenario y con producto perecedero, el comerciante optó por regalar las fresas. La acción provocó que decenas de personas se formaran para recibir el producto, en una escena que reflejó tanto la pérdida económica del vendedor como la falta de condiciones para ejercer su actividad.

El afectado señaló que su único objetivo era obtener ingresos para su familia, pero las decisiones de las dirigencias le impidieron concretar cualquier venta, dejándolo sin margen de maniobra.

El hecho pone en evidencia el control que ejercen grupos organizados sobre los espacios de comercio en el municipio, así como la ausencia de mecanismos claros que permitan la inclusión de vendedores independientes o eventuales.

Finalmente, el comerciante se retiró de Calpulalpan sin haber vendido su mercancía, en un caso que ha generado cuestionamientos sobre la regulación y el acceso equitativo al trabajo en mercados y tianguis locales.

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