- Educación
En medio de cuestionamientos por su desempeño, la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros volvió a recurrir a los enfoques internos como aparente estrategia para contener conflictos, ahora con cambios en dos de las principales instituciones educativas del estado.
El coordinador de Comunicación Social, Antonio Martínez Velázquez, confirmó los movimientos al mencionar que Blas Marvin dejó la dirección del Cecyte, mientras que en su lugar llega Darwin Pérez, quien se desempeñaba como titular del Conalep. A su vez, Blas Marvin es reubicado precisamente al frente de esta última institución.
Sin embargo, más allá del anuncio, lo que destaca es el contexto que rodea la salida de Blas Marvin del Cecyte. Durante su gestión, se acumularon inconformidades de docentes y personal administrativo, quienes denunciaron retrasos en pagos, falta de atención a sus demandas y un trato que calificaron como prepotente.
Trabajadores consultados señalaron que la crisis interna no fue atendida oportunamente y que las tensiones crecieron durante meses sin una respuesta clara por parte de la autoridad educativa ni del propio gobierno estatal. Las quejas incluían adeudos, irregularidades administrativas y una relación laboral deteriorada.
Pese a este historial, lejos de abrir una investigación o esclarecer responsabilidades, la administración optó por un simple cambio de posiciones, lo que ha sido interpretado por diversos sectores como un “premio” o reacomodo político, en lugar de una rendición de cuentas.
El arribo de Darwin Pérez al Cecyte genera expectativas, pero también incertidumbre, dado el estado en que recibe la institución. Mientras tanto, la llegada de Blas Marvin al Conalep levanta cuestionamientos sobre si los problemas detectados podrían repetirse en su nueva encomienda.
Hasta ahora, el gobierno del estado no ha emitido un posicionamiento oficial que explique las razones de este enroque, ni ha detallado si los cambios responden a una evaluación de resultados o a la necesidad de contener conflictos internos.
Este movimiento se suma a una serie de ajustes dentro de la administración estatal que, lejos de proyectar estabilidad, evidencian una dinámica constante de reacomodos sin claridad en los criterios ni en los objetivos.
El cambio de funcionarios sin explicaciones públicas es sinónimo de improvisación dentro del gobierno estatal, dejando más dudas que certezas sobre el rumbo de las instituciones educativas en Tlaxcala.


