- Tlaxcala
Mientras la institución ejecuta despidos injustificados violando derechos de género y antigüedad, la delegación opera como una oficina de trámites al servicio de los caprichos políticos del gobierno estatal, entregando el Centro Histórico al deterioro.
La degradación institucional en el Centro INAH Tlaxcala ha alcanzado su punto más crítico. Bajo la dirección de José Vicente de la Rosa, la dependencia encargada de salvaguardar la memoria histórica de la entidad se ha transformado en un escenario de abusos laborales y complicidades políticas que vulneran flagrantemente la riqueza monumental de la región. Lo que debiera ser un baluarte de defensa cultural opera hoy como una oficina de complacencias.
El rostro más severo de esta crisis interna quedó expuesto con el despido injustificado de Yajaira Gómez, una profesional con ocho años de trayectoria intachable. Su cese no representa un hecho aislado, sino una alarmante muestra de violencia de género y persecución laboral al interior de la dependencia.
Lejos de garantizar un entorno seguro y de absoluto respeto a los derechos de sus trabajadores, la administración de De la Rosa utiliza el aparato administrativo para acallar voces disidentes y despojar del sustento a quienes exigen un trato digno.
A la par de este desmantelamiento de los derechos humanos y laborales, el patrimonio edificado de Tlaxcala sufre una de las peores etapas de vulnerabilidad. La delegación del INAH ha mantenido una sumisión sistemática frente a las decisiones de la administración de la gobernadora Lorena Cuéllar, permitiendo el uso abusivo de espacios protegidos en el Centro Histórico de la capital, un entorno catalogado como herencia de México y el mundo.
Con el aval omiso del delegado, el primer cuadro de la ciudad se ha convertido en sede recurrente de eventos deportivos masivos, mítines políticos de corte populista y festejos gubernamentales de gran envergadura. Estas actividades, ajenas a la vocación cultural de los monumentos, han dejado una huella de afectación física y deterioro irreversible en la infraestructura colonial.
La entrega del patrimonio al servicio de la agenda oficialista evidencia que para José Vicente de la Rosa la lealtad partidista pesa mucho más que la conservación de la historia.


