• Tlaxcala
  • Pedro Morales
Sin agua potable, drenaje y energía eléctrica las familias han dejado de creer en las promesas.

Tetla de la Solidaridad.- Como en tiempos de las cavernas, familias enteras viven en casas de piedras encimadas en la colonia Ocotitla del municipio de Tetla de la Solidaridad, aseguran que siempre les han prometido progreso, pero nunca les han cumplido.

El sitio está ubicado a un par de kilómetros del centro de la cabecera municipal, también es conocido como “Mal País”, se trata de un lugar en donde prolifera la espuma volcánica convertida en roca.

Los miles de toneladas de roca sólida provienen de un pequeño volcán, que en su momento y hace miles de años expulsó lava y espuma volcánica convertida en roca, el lugar es ubicado por los lugareños como el volcán de “Teyolo”.

En el sitio, además de un lugar para el campismo, proliferan los árboles de ocote, las tierras plagadas de esa piedra negra, en algunos casos es utilizada para levantar bardas, unas muy bien alienadas, otras no tanto.

La soledad del lugar propicia el refugio de malvivientes, como lo demuestra un par de sitios donde se ubica que ahí llevaron autos para desmantelarlos y luego quemarlos, también hay huellas de cables a los que se les extrajo el cobre. El lugar es inseguro.

Esto ocurre sobre la carretera que comunica con el parque de Ciudad Industrial Xicohténcatl I, de regreso rumbo a la cabecera municipal se ubica lo que llaman la colonia de Ocotitla.

 Cabe destacar que en las inmediaciones de este sitio, concretamente en San Juan Chaucingo, durante los trabajos de exploración que realizó el Proyecto Arqueológico Puebla-Tlaxcala, se obtuvo un fragmento de punta acanalada.

Sus características morfológicas la asemejan al tipo Clovis, típicas de una región y para un corto tiempo en los Estados Unidos.

El hallazgo se atribuye al investigador Ángel García Cook, en 1973, de este descubrimiento hay constancia en los anales históricos de Tlacala, lo que indica que en esta región ya había presencia humana desde diez miel años, antes de nuestra era.

Por los datos arqueológicos con que se cuenta, sabemos que la presencia humana en la región del valle poblano-tlaxcalteca, se remonta a unos 12 mil años antes del presente y que se trataba de pequeños grupos, formando quizá una sola familia.

Lo cierto es que el panorama no ha cambiado mucho, las piedras han sido juntadas y encimadas por décadas, largas y alineadas bardas así lo indican, la gente no sale de sus viviendas, solo observan el paso de los extraños.

Un pequeño perro de raza indefinida encara con ferocidad a los extraños, un grito insistente para calmarlo de “hormiga”… ¡ya déjalo!, basto para que el pequeño can calmara su ira momentánea.

El hombre que riega unas plantas de maíz en proceso, en el patio de la casa de piedras encimadas, sin surcos, espera que espera pronto comer elotes, dice llamarse José Luis Mejía López y  su pareja es María Piedras García dicen que  ya no recuerdan cómo surgió esta colonia.

Les vendieron a padres y abuelos en tiempos de la revolución, que ahora ya viven más de miel gentes, indica que por la capillita hay muchas casitas de piedra, que la gente vive y siempre ha vivido muy pobre, muy humilde, nadie los ayuda.

“Tal parece que somos invisibles para los políticos, lo mismo que para el gobernante, que para el presidente municipal, ni se diga para los diputados, nadie nos hace caso, no nos ayudan”.

La gente vive alquilándose en el campo, los más jóvenes se van a las fábricas, pero al llegar a los 35 o 40 años, se acaban las oportunidades de trabajo, comienza el sufrir, el peregrinar para mantener a la familia.

Unos se dedican al comercio informal, las mujeres se van de criadas, les dicen “muchachas”, lo cierto es que en este lugar se sufre mucho, y como se puede apreciar no hay mucho de donde agarrar.

“Hay muchas piedras, alimañas, víboras de cascabel, que son muy venenosas, se esconden en las piedras, pero “hormiga” las mata, las corretea o avisa cuando ronda cerca de la casa alguna serpiente”, explica.

El campo es pedregoso, casi no da nada, si acaso algunos nopales, malvas o verdolagas, en tiempos buenos, pero por algo le llaman a este lugar mal país, en verdad que se sufre y se sufre mucho.

No hay servicios municipales, el servicio de agua potable, drenaje y alumbrado público es un lujo que no existe, hay muchas carencias y tal pareciera que se trata de un pueblo que ha sido maldecido, nada que ver con el resto de lo que es Tlaxcala, asegura.

Dice que por aquí hay dinero o tesoros enterrados de “Los Plateados”, pero que por más que han buscado, no han encontrado nada, solo piedras, arañas y serpientes, del mentado tesoro, nada de nada.

Recuerda que el volcancito no creció, que reventó por todos lados, se partió y la lava formó grietas caprichosas que le llaman “Las Calles de Puebla, es un lugar interesante, pero algo peligroso.

Por eso pedimos ayuda otra vez al gobernador Mariano González Zarur, porque el presidente municipal de Tetla, Sergio Montiel Mejía solo busca desendrogarse, debe mucho dinero, por eso no hace nada y ni ata, ni desata.

Recuerdan que en casa de Benito García llegaba cada año Carlos salinas de Gortari, desde como hace más de treinta o cuarenta años, cuando era estudiante, participaba en las faenas y dicen que por eso inventó el programa de Solidaridad.

Vino en varias ocasiones, pero como Benito García se convirtió en presidente municipal, se le subieron los humos y hasta le faltó el respeto al entonces presidente de la república, cayó de su gracia, pero alcanzó a ayudar mucho a Tetla

Mejoró todo y construyo la unidad deportiva más grande de Tlaxcala, a su amigo Benito lo hizo presidente.

Se cuenta que Benito García fue a ver a su amigo a Los Pinos, pero que se hizo acompañar de unas amigas de la vida galante, exigió ver al presidente Salinas, quien guardaba amistad y aprecio por su familia, esa fue la última vez que lo recibió.

Incluso nunca más se ha vuelto a parar en Tetla, recuerda que Benito García ya murió hace algunos años y que todo esto es un simple recuerdo, la realidad es la gente está muy necesitada de ayuda.

Concluyen que aquí no llegan los programas como ese de techo seguro y piso firme, sin embargo en campaña mucho les prometen, pero en Tetla de la Solidaridad no los han ayudado para dejar de vivir como en tiempo de las cavernas.

Por eso, por necesidad es que juntan piedras, las enciman, forman sus cuartos y las techan con láminas o cartones, porque no hay de otra, es la vida que les ha tocado vivir, cerca de la naturaleza, pero lejos de sus autoridades y de la auténtica solidaridad.

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