- Política
Célebre por hacer negocio con los candidatos del PRD, el senador Héctor Bautista, dirigente de ADN, acabó por traicionar a su colega panista , Adriana Dávila Fernández. Y dejó de operar en contra de la alianza de su partido con Acción Nacional. Y Adriana va quedando sola.
Hoy Bautista lo único que exige es derruir los andamios aliancistas en el estado de Puebla, donde sostiene pleito casado con el gobernador Rafael Moreno Valle.
Fuera de esa situación no oculta que poco le interesa el destino de Dávila Fernández en Tlaxcala.
El dato viene a colación porque del propio PAN tlaxcalteca ha salido la creciente versión: Adriana no va. Y también se hace grande la posibilidad que Alejandro Aguilar López, decline por la perredista Lorena Cuéllar Cisneros.
¿Qué pasaría entonces con Dávila Fernández y sus colaboradores?
Información cruzada en el PRI apoya la posibilidad que la panista se integre al tricolor, a la inversa de como lo había previsto tras pactar una alianza de complicidades y conveniencias con el gobernador Mariano González Zarur.
Ello apuntala dicha alianza perversa que, para sorpresa de muchos forma parte de la famosa estrategia política anunciada por el líder nacional del PRI Manlio Fabio Beltrones, al apoyar la propuesta marianista de Marco Antonio Mena Rodríguez, y asi impedirle consumar la traición al tricolor, consistente en hacer a Adriana gobernadora. Y ocultarse de la venganza priista en las naguas de aquella.
Puede que a Adriana y sus huestes les cierren la puerta en el tricolor. Suena a una traición mas de Mariano, una raya más al tigre.
Dávila y sus protectores, Felipe Calderón y Margarita Zavala, dejaron de ser productivos a parásitos como Héctor Bautista. Como él varios más, Jesús Ortega, Zambrano, Barbosa, Acosta Naranjo.
Y hoy, desesperadamente han puesto los ojos en su enemigo histórico e ideologico: el Partido Revolucionario Institucional.