• Mundo
  • Rosa Ma. Velázquez
Lo más destacado de Tlaxcala y sus alrededores

La residente de California falleció el 16 de diciembre de 2021, ya que contrajo el virus y no había sido inmunizada, debido a que el biológico le fue negado en 7 ocasiones por su proveedor de atención médica

Una mujer originaria de California, Estados Unidos y madre de tres hijos, murió de COVID-19 luego de que su proveedor de atención médica le negara la vacuna 7 veces, así como también el tratamiento con anticuerpos monoclonales que requería, explicó una de las abogadas de la familia.

Nerissa Regnier, falleció el 16 de diciembre de 2021, a los 45 años de edad, por lo que sus familiares están iniciando una demanda por homicidio culposo contra su proveedor de atención médica, Kaiser Permanente.

Le sobreviven su esposo, Devin Regnier, y sus tres hijos de 14, 16 y 29 años. La abogada Annee Della Donna declaró a la ABC 7 de Los Ángeles, que Nerissa era una madre muy saludable que había manejado bien la enfermedad.

En febrero recibió un nuevo régimen de medicamentos para la esclerosis múltiple, el cual suprimió su sistema inmunológico.

Sin embargo, al solicitar que le aplicaran la vacuna contra el COVID-19, le dijeron que no podía recibirla porque contenía un ‘virus vivo’, “lo cual es falso”, señaló la litigante.

“Cuando estás inmunocomprometido, necesitas la vacuna COVID-19”, refirió la abogada, agregando que a la mujer le dijeron 7 veces durante los siguientes 6 meses que no podía recibir una vacuna “viva”.

Fue en el mes de agosto que Nerissa le preguntó a su neurólogo sobre la vacuna contra el virus y este le dijo que debía recibir la inyección. No obstante, dos días después comenzó a presentar síntomas y al hacerse la prueba dio positivo.

Luego le dieron antibióticos y esteroides, que tampoco se recomiendan y pueden ser dañinos, explicó Della Donna.

En algún momento, mientras estaba en el hospital de Kaiser en Irvine, California, su esposo la dio de alta porque le negaron un tratamiento con anticuerpos monoclonales y la llevó al Hoag Memorial Hospital Presbyterian, donde por desgracia le dijeron que ya era demasiado tarde.

Nerissa Regnier fue estabilizada en el hospital Hoag y luego llevada de regreso a Kaiser, donde murió más tarde.

“Una vez enferma, Kaiser continuó cometiendo negligencia médica al no darle los anticuerpos dentro de los 10 días cruciales y, en cambio, tratarla con esteroides y antibióticos, que no funcionan contra este virus mortal”, mencionó la abogada a la revista Newsweek.

“Todos deben saber que las vacunas COVID-19 no son vacunas vivas. También hablamos con el fabricante del medicamento que estaba tomando, y dijeron que no había absolutamente ningún problema con recibir la vacuna mientras tomaba su medicamento”, agregó Della Donna.

Kaiser Permanente se pronunció al respecto y envió sus condolencias a la familia de Nerissa Regnier.

“Si bien no podemos comentar sobre la información de salud personal o las circunstancias específicas de este caso, nuestros médicos y profesionales de la salud están dedicados a garantizar que cada individuo tratado en Kaiser Permanente reciba atención médica de la más alta calidad adecuada para su situación. Además, hemos comunicado claramente a nuestros miembros, pacientes y público que ninguna de las vacunas contra el covid-19 disponibles contienen el virus vivo y que son seguras y efectivas”, expresó la compañia a través de un comunicado.

Finalmente, Della Donna informó que la familia quería realizar una conferencia de prensa para anunciar la demanda contra Kaiser Permanente y de esta manera para evitar que otras familias vivan la misma situación.