- Salud
Mientras que instancias federales encargadas del monitoreo sobre los casos de COVID-19 en el país, recientemente dieron a conocer que hay más de 200 mil casos confirmados en la República, en Tlaxcala se mantiene la política de no dar a conocer la realidad que se vive y lo más peligroso es que no ha habido algún tipo de pronunciamiento para tomar nuevamente las medidas preventivas.
En las escuelas de todos los niveles educativos, es extraño que los estudiantes utilicen el cubrebocas o realicen el constante lavado de manos o el gel para evitar los contagios, lo que es un riesgo para que siga la alza de esta enfermedad.
Desde hace varios meses, la Secretaria de Salud (SESA) en manos del novato, Rigoberto Zamudio Meneses, ha olvidado dar la información sobre el número de casos en la entidad y esto ha permitido que totalmente se olvidan medidas que a nivel mundial, se tomaban como algo que se debe hacer periódicamente.
El repunte ya ha escalado al grado de que en algunos estados, ya tienen hospitales al 100 por ciento de ocupación de camas y más del 70 por ciento del uso de ventiladores, mientras en Tlaxcala hay una cerrazón a la transparencia y al derecho de la población a saber sobre el estado en el que se encuentran los contagios.
Las autoridades estatales, andan más preocupadas en las elecciones y en cargos de elección popular y privilegios que en el avance de un padecimiento que le ha arrebatado la vida a más de 2 mil tlaxcaltecas.