- Apizaco
La falta de comunicación efectiva por parte del área de prensa del municipio de Apizaco ha generado descontento entre los ciudadanos y medios de comunicación quienes se sienten desinformados sobre temas cruciales como la seguridad, la semaforización y las acciones del alcalde Javier Rivera.
El munícipe tuvo la ocurrencia de nombrar como vocero Aristóteles Farith Berruecos Amaro quien se ha mostrado apático y con un deficiente desempeño al no informar las acciones de temas importantes para la ciudadanía, menos, ha mostrado posicionamientos respecto a los problemas y críticas que enfrenta el municipio rielero.
El edil nuevamente cometió otro error al traer a un fuereño como director de comunicación social que no tiene idea de los conceptos básicos del periodismo, y a quien le hace falta una cátedra de lo que es la operatividad de los medios de comunicación.
Tanto la ciudadanía como los representantes de los medios de comunicación han manifestado su frustración ante la ausencia de actualizaciones sobre la seguridad en la zona, especialmente en un contexto donde la información oportuna es vital para la tranquilidad de los ciudadanos.
Si de por sí el alcalde Javier Rivera ha manejado una pésima imagen y un peyorativo lenguaje durante sus intervenciones, ahora con la omisión del vocero, la situación en la comunicación del municipio se ha vuelto torpe y sin chiste.
Los críticos han calificado al director de comunicación como "inútil e ineficaz", argumentando que su falta de iniciativa y respuesta ha dejado a la población en la oscuridad sobre temas que afectan directamente su vida diaria.
La ausencia de información clara y accesible se ha convertido en un punto de tensión entre los ciudadanos y la administración municipal, que debería priorizar la comunicación como herramienta fundamental de gobernanza.
Los apizaquenses exigen una mejor gestión de la comunicación pública, así como respuestas claras y oportunas sobre las acciones que se están llevando a cabo para mejorar la seguridad y la infraestructura del municipio.
La falta de información no solo afecta la percepción de la administración local, sino que también puede tener repercusiones en la confianza que los ciudadanos depositan en sus autoridades.


