• Apizaco
  • Adolfo Tenahua Ramos
Felicidades por el “reencarpetamiento” de calles, un trabajo superficial que solo consiste en colocar 5 centímetros de asfalto.

El alcalde de Apizaco, Javier Rivera, celebra sus primeros 100 días de gestión, pero en lugar de ser un motivo de satisfacción para los apizaquenses, se ha convertido en un recordatorio de las numerosas deficiencias que persisten en el municipio.

Felicidades, Javier Rivera, por estos 100 días marcados por un aumento significativo de asaltos, delincuencia, balaceras y robos.

 La inseguridad ha tomado el control de las calles de Apizaco, y la respuesta del gobierno municipal ha sido insuficiente, dejando a los ciudadanos cada vez más desprotegidos.

Felicidades también por el “reencarpetamiento” de calles, un trabajo superficial que solo consiste en colocar 5 centímetros de asfalto que, según muchos, desaparecerán con las primeras lluvias. 

Este tipo de acciones solo generan más frustración entre los apizaquenses, que esperaban soluciones duraderas y no medidas temporales que no resuelven los problemas de infraestructura.

Felicidades por menospreciar a los apizaquenses al celebrar un informe de gobierno en un acto de opulencia que dista mucho de la realidad que viven los habitantes del municipio. Mientras se gasta en lujos, los problemas urgentes siguen sin respuesta y la comunidad sigue esperando soluciones reales y efectivas.

A 100 días de gobierno, muchos sienten que Apizaco está sumido en la mediocridad. No se han resuelto los problemas dentro del ayuntamiento y la administración parece carecer de capacidad para enfrentar los desafíos que se le presentan. La falta de acción y la improvisación han dejado al municipio en una situación de estancamiento.

Este gobierno no ha demostrado saber qué hacer con el paquete que le tocó, y la promesa de un cambio positivo parece más lejana que nunca. Apizaco, más que nunca, se encuentra en una situación de incertidumbre, y la pregunta que persiste es si el gobierno de Javier Rivera tiene la capacidad para revertir esta situación.

La ciudadanía se pregunta si este gobierno realmente está haciendo su trabajo, mientras sus simpatizantes, aunque puedan defenderlo, deben reconocer que los problemas siguen siendo los mismos, y en muchos casos, peores.