• Nopalucan
  • .Adolfo Tenahua Ramos
Las denuncias de los elementos apuntan directamente al director de Seguridad Pública, José Álvaro Licona Flores, quien —según los policías— continúa en funciones aun cuando habría reprobado los exámenes de control.

Nopalucan atraviesa una profunda crisis en la dirección de Seguridad Pública, luego de que elementos de la corporación iniciaran un paro de labores el pasado 14 de noviembre para denunciar presuntas irregularidades administrativas, operativas y laborales. 

 

 

 

Pese a la gravedad de los señalamientos, el presidente municipal reelecto, Pedro Pérez Vázquez, minimizó los hechos y desacreditó la información difundida, al calificarla como “incongruente e incierta”.

 

 

 

Las denuncias de los elementos apuntan directamente al director de Seguridad Pública, José Álvaro Licona Flores, quien —según los policías— continúa en funciones aun cuando habría reprobado los exámenes de control y confianza. A ello se suman cuestionamientos sobre los mandos operativos: uno de ellos solo cuenta con certificación básica y otro no tiene evaluaciones vigentes, situación que comprometería la legalidad de la cadena de mando en el municipio.

 

 

 

El panorama operativo descrito por los policías es crítico. Apenas una patrulla funcional atiende a toda la demarcación, además de una motocicleta sin placas. Señalan también una unidad nueva presuntamente destinada al uso personal del director. En el interior de la corporación, los elementos acusan un ambiente de favoritismos derivado de una relación sentimental entre el director y una oficial, lo que —aseguran— genera privilegios y limita el acceso a recursos.

 

 

 

En materia laboral, los policías reportan la entrega de un solo uniforme al año, falta de herramientas básicas para el desempeño de sus funciones y advertencias de que no recibirán prima vacacional ni aguinaldo este año, lo que incrementó el malestar entre la plantilla.

 

 

 

Además, los oficiales denuncian condiciones de traslado riesgosas, al señalar que se les instruye abordar un vehículo tipo Tsuru para movilizar a hasta seis elementos, pese a no estar diseñado para operativos policiales.

 

 

 

Frente a estos señalamientos, Pérez Vázquez no anunció investigaciones ni acciones correctivas. Por el contrario, enfocó su respuesta en cuestionar la labor periodística y reducir el conflicto a un supuesto malentendido por el uso de pasamontañas durante el paro.

 

 

 

Mientras el Ayuntamiento sostiene su postura, los elementos insisten en que la corporación enfrenta un deterioro que pone en riesgo tanto a los policías como a la ciudadanía. El conflicto permanece abierto y la exigencia de soluciones inmediatas se mantien

e entre la base operativa.