- Mazatecochco
A más de un año de gestión, la administración municipal de Mazatecochco encabezada por Emilio González se ha caracterizado por la falta de transparencia en el uso de recursos públicos, decisiones administrativas contradictorias y compromisos que no han sido cumplidos, situaciones que han encendido la inconformidad ciudadana y colocado al gobierno local bajo el escrutinio público.
Uno de los principales señalamientos es el derrumbe del edificio de la Presidencia Municipal, un hecho del que hasta ahora no se conoce el costo real, ni la fecha de inicio de la nueva construcción, ni el monto que se pretende invertir. No existe maqueta pública, no se ha presentado proyecto ejecutivo y tampoco hay claridad sobre el origen del financiamiento, pese a que el propio Ayuntamiento ha reconocido que no cuenta con presupuesto suficiente.
En el rubro de seguridad, el alcalde anunció la adquisición de drones como estrategia para fortalecer la vigilancia, pero no se ha informado cuándo llegarán, cuánto costaron ni bajo qué esquema operarán.
La promesa contrasta con la realidad del municipio, donde no existen separos y ciudadanos denuncian que presuntos delincuentes detenidos por la propia población son liberados en cuestión de horas, para reincidir días después en robos, incluso de motocicletas.
A estos cuestionamientos se suma el viaje del presidente municipal a Nueva York, calificado por habitantes como innecesario y sin resultados visibles.
Hasta el momento, no se ha transparentado el costo total del traslado ni los beneficios concretos para el municipio, lo que ha reforzado la percepción de un uso discrecional de recursos públicos mientras persisten carencias locales.
En el ámbito administrativo, también persisten dudas sobre el finiquito del ex secretario Oswaldo Montiel, cuyo monto no ha sido informado de manera pública, así como las razones por las que fue recontratado, una decisión que ha sido señalada como contradictoria y carente de explicación oficial.
La situación financiera del Ayuntamiento se agravó tras el despido de la tesorera municipal, luego de que no se lograra comprobar un monto de siete millones de pesos observados por el Órgano de Fiscalización Superior (OFS). El hecho resulta especialmente delicado, ya que previamente Emilio González había presumido que en el municipio existía “capacidad administrativa”, discurso que quedó seriamente cuestionado con la remoción de la responsable de las finanzas.
Ante este escenario, habitantes del municipio califican el panorama como preocupante y desalentador, y llaman a la población a informarse, exigir cuentas y no defender sin sustento ni criticar sin argumentos. Para muchos, los hechos exhiben una administración marcada por la opacidad, la improvisación y la ausencia de resultados claros, y un alcalde que ha derrochado el dinero a manos llenas sin resultados eficaces para el desarrollo del municipio.


