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Lejos de asumir responsabilidad, Nydia Cano sigue sin explicar ni dar la cara por el ataque de sus perros contra un joven, un hecho grave que ha generado indignación social y que, pese a ello, la funcionaria ha minimizado, calificándolo como un asunto “irrelevante”.
El tema no solo le incomoda, sino que le molesta, por lo que ha optado por evadir cualquier explicación, actitud que hoy es vista como una falta de respeto a la ciudadanía y una clara señal de impunidad y soberbia. Y es que no se trata de un hecho menor y que, como servidora pública, debe responder por lo ocurrido.
Este escándalo se suma al cuestionado desempeño de Cano al frente de la Secretaría de las Mujeres, dependencia que, de acuerdo con denuncias internas, ha sido reducida a la inacción: sin campañas, sin apoyos reales, sin infraestructura y con malos tratos al personal.
Colectivos feministas y trabajadoras han denunciado que no existen políticas públicas efectivas, mientras las mujeres siguen enfrentando violencia sin respaldo institucional.
Para muchos, su paso por la Secretaría ha sido irrelevante y fallido, agravado ahora por un caso personal que exhibe la falta de empatía y responsabilidad.
Por todos esos antecedentes Nydia Cano debe rendir cuentas, explicar el ataque, asumir consecuencias y responder tanto por los hechos ocurridos como por una gestión que deja más dudas que resultados e indignación para las mujeres que han sido ignoradas por una funcionaria arribista e indiferente


