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Como consejero jurídico, Rubén Terán tiene la obligación de defender el estado de derecho y atender los problemas legales que afectan a la entidad.


Rubén Terán, consejero jurídico del Gobierno de Tlaxcala, hizo el ridículo tras exhibir en redes sociales una postura selectiva y desconectada de la realidad local. Mientras se mostró indignado por el caso Venezuela y por presuntas violaciones al derecho internacional atribuidas a Estados Unidos, guardó absoluto silencio frente a la inseguridad, los asesinatos y los señalamientos de corrupción que golpean a México y a Tlaxcala.

La reacción no se hizo esperar. En plataformas digitales, usuarios cuestionaron que el funcionario “se haga el digno” con temas internacionales, pero evada pronunciarse sobre la crisis de violencia que viven diariamente los ciudadanos a quienes, por su cargo, debería proteger jurídicamente.

Como consejero jurídico, Rubén Terán tiene la obligación de defender el estado de derecho y atender los problemas legales que afectan a la entidad, no de protagonizar debates lejanos mientras calla ante la inseguridad y la impunidad que se registran en el estado.

Este contraste ha sido interpretado como un doble discurso y una estrategia de protagonismo en redes sociales que raya en el ridículo político, evidenciando una falta de compromiso con la realidad que viven los tlaxcaltecas y haciendo caravana con sombrero ajenos donde su postura es solo protagonista y para llamar la atención

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