- Política
Nuevamente Iván Aguilar Rivera, presuntamente ha sido acusado por conductas de acoso, hostigamiento y violencia contra mujeres, sin que hasta ahora se conozcan sanciones, investigaciones concluidas o acciones oficiales derivadas de estos hechos.
De acuerdo con testimonios difundidos en redes sociales y espacios ciudadanos, el nombre de Aguilar Rivera no es ajeno a este tipo de acusaciones. Versiones coinciden en que su comportamiento ha sido señalado de manera reiterada, lo que ha generado un clima de hartazgo social, al percibirse que los señalamientos se acumulan sin consecuencias visibles.
La controversia adquiere una dimensión mayor debido a que Iván Aguilar Rivera es hijo del diputado federal Alejandro Aguilar López, una condición que, según activistas y ciudadanos, le ha permitido moverse con impunidad y sin rendir cuentas.
Para diversos sectores, el apellido y la cercanía con el poder político no solo agravan las acusaciones, sino que explican la ausencia de respuestas institucionales y la falta de procesos públicos en su contra.
Y es que no se trata de un ciudadano cualquiera, sino del familiar directo de un legislador que forma parte de las estructuras de poder y que, hasta ahora, ha optado por guardar silencio absoluto. Esta omisión ha sido interpretada como una forma de protección indirecta demostrando que los vínculos políticos pueden operar como escudo frente a conductas reprobables.
La falta de un deslinde, de una condena pública o de un llamado a la investigación por parte del diputado ha colocado el caso como un ejemplo del uso del poder para evadir el escrutinio, alimentando la percepción de que los hijos de funcionarios gozan de privilegios que no están al alcance del resto de la ciudadanía, aun cuando enfrentan señalamientos graves.


