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  • Luis Castillo
El 94.5 de los tlaxcaltecas dicen que la gobernadora miente sistemáticamente.

Una vez más, la gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, deja en evidencia su patrón de declaraciones erráticas y promesas incumplidas. Lo que a finales de 2025 se anunció como una cirugía inminente en enero para remover pólipos en sus cuerdas vocales, ahora ha sido descartado "temporalmente" por su equipo, optando en su lugar por un tratamiento vocal conservador. Este nuevo giro se suma a una larga lista de retrocesos que alimentan la desconfianza ciudadana hacia su administración.

Apenas en diciembre pasado, medios locales informaron que Cuéllar Cisneros se sometería a una intervención quirúrgica en enero debido a problemas vocales derivados de pólipos. La noticia generó expectativa, pues la mandataria había hecho pública su condición de salud. Sin embargo, este 7 de enero, su vocero anunció que la operación queda pospuesta indefinidamente, priorizando un tratamiento no invasivo. ¿Qué cambió en pocas semanas? Nada justifica este volantazo, salvo la aparente costumbre de la gobernadora de anunciar planes ambiciosos para luego retractarse sin explicaciones convincentes.

Este caso no es aislado. Recordemos el polémico proyecto de adquisición de un helicóptero de lujo para el gobierno estatal, que en su momento fue defendido como una "necesidad operativa", pero que finalmente se echó para atrás ante la presión pública y la crítica por el dispendio en tiempos de austeridad republicana. Primero sí, luego no: el clásico "que dice mi mamá que siempre NO" que caracteriza las decisiones de Cuéllar.

Lamentablemente, esta inconsistencia en sus declaraciones se ha convertido en una costumbre que erosiona la credibilidad del gobierno tlaxcalteca. Los ciudadanos, hartos de promesas vacías y cambios de rumbo repentinos, perciben un patrón sistemático de falta de transparencia y veracidad. No es sorpresa que, según percepciones ampliamente compartidas en el estado, más del 94.5% de los tlaxcaltecas considere que la gobernadora miente de manera recurrente, según la medición de Arias Consultores de diciembre pasado. Esta cifra, aunque informal, refleja el profundo desencanto con una administración que promete transformación pero entrega volatilidad y retrocesos.

En un estado que necesita liderazgo firme y palabras que se cumplan, las erráticas declaraciones de Lorena Cuéllar solo profundizan la brecha entre el gobierno y la gente. Tlaxcala merece más que excusas y posposiciones indefinidas; merece coherencia y resultados concretos. Mientras tanto, la frase popular resuena con ironía: "¿Cirugía? Que dice mi mamá que siempre NO". ¿Cuántos "no" más tendremos que escuchar antes de que las promesas se conviertan en hechos?

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