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Con el respaldo abierto del vocero del gobierno estatal, Steve del Razo fue colocado al frente de la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coeprist), una designación que lejos de generar confianza desató una oleada de críticas, burlas y señalamientos por su bajo perfil y su historial dentro de la administración pública.
El coordinador de Comunicación Social, Antonio Martínez, confirmó la salida de Mónica Yazmín Jiménez como titular de la Coeprist y defendió la llegada de Del Razo, admitiendo que no se trata de un nombramiento técnico, sino político. “La experiencia se gana en el servicio”, justificó el vocero, asegurando que las funciones clave recaen en el equipo y no en el titular, declaración que avivó aún más la polémica.
Sin embargo, Steve del Razo es descrito como un “politiquillo banquetero”, caracterizado —según sus críticos— por una actitud de obediencia extrema y arrastre político ante la gobernadora Lorena Cuéllar, más que por resultados tangibles o capacidad de gestión.
A esto se suma un pasado ampliamente cuestionado, donde ex colaboradores lo señalan por maltrato al personal, malos ambientes laborales y una conducción autoritaria en los espacios donde ha estado. Versiones que, aunque no han sido aclaradas públicamente, persisten y se repiten cada vez que su nombre reaparece en la escena gubernamental.
Su paso como director de Casa Tlaxcala tampoco ayudó a limpiar su imagen. De acuerdo con las críticas, los resultados fueron prácticamente inexistentes: no hubo desarrollo, no se reflejaron apoyos concretos ni se registró impacto alguno, lo que alimenta la percepción de que su carrera se ha sostenido más por lealtades políticas que por logros.
La llegada de Del Razo a la Coeprist representa la politización total de una dependencia sensible, donde la salud pública queda en segundo plano frente a acuerdos de poder y protección institucional, ya que en los hechos no tiene experiencia para ostentar un cargo donde la salud pública debe ser prioritaria y tratarse de manera puntual y cuidadosa, pero en los hechos generará un caos de irresponsabilidad y desgobernanza.


