• Tlaxcala
  • Luis Castillo
La entidad se hunde en los últimos lugares de la evaluación de felicidad y bienestar: Arias Consultores.

Inseguridad, violencia, malos servicios, pobreza y corrupción del gobierno, las causas.  

 


Según el informe publicado en diciembre de 2025, por @AriasConsultores en @Revista32.mx, el estado de Tlaxcala sigue con una tendencia alarmante de deterioro en la percepción de sus habitantes sobre su felicidad y bienestar.

El documento revela que Tlaxcala figura sistemáticamente entre los estados con los niveles más bajos de FELICIDAD, CALIDAD DE VIDA Y BIENESTAR GENERAL en mediciones recientes de la consultora. 

Sin embargo, el año que recién ha terminado arroja cifras muy desalentadoras para Tlaxcala. Ante la pregunta Considerando todos los aspectos de tu vida ¿Qué tan feliz te consideras?, la respuesta fue que solo el 34.4% de la población es feliz. 

En la pregunta del estudio: Pensando en ti ¿Cómo calificas tu calidad de vida?, la respuesta fue que el 57.2% de los habitantes considera que es regular y el 11.6% que es francamente mala.

Finalmente, cuando les preguntan a los tlaxcaltecas: ¿Cómo evalúas tu bienestar en general? Solo el 34.0 dice que es buena, el 54.4% que es más o menos regular, mientras un 11.6% de la población piensa que es muy mala.

Esta evaluación, basada en encuestas nacionales mensuales a través de redes sociales con muestras amplias y márgenes de error controlados, mide la autopercepción de los ciudadanos en indicadores clave: satisfacción diaria (felicidad), evaluación de la propia vida (calidad de vida) y balance integral (bienestar). Tlaxcala no solo aparece en el fondo del ranking recurrentemente, sino que muestra una persistencia preocupante en los últimos lugares, contrastando con el promedio nacional que suele rondar el 44-50% en estos rubros.

¿Por qué Tlaxcala está en el sótano de la felicidad?

Las causas de este rezago no son misteriosas ni inevitables; responden a fallas estructurales y de gestión que las autoridades locales y federales han dejado sin resolver durante años.

Primero, la inseguridad y violencia siguen siendo un lastre devastador. A pesar de su tamaño pequeño y ubicación central, Tlaxcala ha visto incrementos en delitos de alto impacto, extorsiones y percepción de inseguridad que erosionan cualquier sensación de tranquilidad. Es difícil sentirse "feliz" cuando el miedo cotidiano limita la libertad de movimiento y las relaciones sociales, uno de los pilares del bienestar subjetivo según cualquier estudio internacional (incluido el Informe Mundial de Felicidad).

Segundo, el estancamiento económico y pobreza persistente agravan el panorama. Tlaxcala registra uno de los PIB per cápita más bajos del país, con escasas oportunidades laborales de calidad, salarios bajos y dependencia de empleos informales o precarios. 

Tercero, los servicios públicos deficientes en salud, educación y transporte completan el cuadro desolador. Hospitales saturados, escuelas en mal estado y conectividad limitada no solo son realidades objetivas, sino que se traducen en frustración colectiva. Cuando la gente percibe que el gobierno no entrega lo básico, la confianza se derrumba y con ella cualquier optimismo.

Finalmente, la corrupción y mala gestión pública actúan como catalizador. Escándalos recurrentes, opacidad en el uso de recursos y falta de rendición de cuentas generan cinismo y desafección. En un estado pequeño, donde las redes sociales amplifican rápidamente las quejas, este factor se magnifica.

Resulta paradójico que un estado con tradición cultural rica, tamaño manejable y cercanía a la capital del país ocupe posiciones tan vergonzosas. Mientras entidades como Coahuila, Querétaro, Nuevo León o incluso Tabasco y Yucatán lideran consistentemente con porcentajes superiores al 55-60% en estos indicadores —gracias a mejores economías, seguridad relativa y políticas focalizadas—, Tlaxcala parece estancada en un ciclo de mediocridad.

La reflexión es dura pero necesaria: la felicidad no cae del cielo ni se regala con discursos. Requiere gobiernos que prioricen resultados tangibles en seguridad, empleo digno y servicios de calidad. Mientras Tlaxcala no rompa con la inercia de la ineficiencia y la complacencia, sus habitantes seguirán pagando el precio más alto: vivir en uno de los lugares donde menos gente se siente plena en su propio estado. El informe de diciembre 2025 no es solo un número; es un grito de alerta que, hasta ahora, parece no haber sido escuchado. 

Consulta aquí el estudio completo de todo el país:
https://revista32.mx/wp-content/uploads/2026/01/Evaluacion-Felicidad-y-Bienestar-Diciembre-2025.pdf

 

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