- Ciudad
Pretenden engañar a Tlaxcala.
- Delincuencia electoral de Lorena Cuéllar está en descarada operación.
- En su ilegal campaña afirman falsamente que la candidatura en Morena ya está definida para que sea para un “hombre”.
En Tlaxcala, la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros ha desatado una flagrante operación de delincuencia electoral para imponer a su delfín, el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García, como candidato de Morena a la gubernatura en 2027. Esta estrategia ilegal moviliza decenas de brigadas conformadas por servidores públicos obligados y amenazados, quienes recorren casa por casa repartiendo miles de impresos y calcomanías que promocionan a Sánchez García de cara a la encuesta interna de Morena prevista para febrero.

El material propagandístico es un catálogo de mentiras descaradas. Se presenta a Sánchez García como “hombre de valores y familia”, pese a que en su círculo cercano se habla de sus adicciones al alcohol, heredadas de su padre. Se le atribuye ser fundador de Morena en 2013, cuando en realidad solo acompañaba a su progenitor en ese proyecto.
Se le ensalza como administrador eficiente de recursos públicos, pero su paso por la Secretaría de Infraestructura fue mero títere de Cuéllar, quien decidía montos y empresas beneficiadas discrecionalmente.

En el Ayuntamiento de Tlaxcala, trabajadores denuncian un nido de aviadores y operadores electorales que usan fondos municipales, mientras su esposa, Marcela González, líder de Morena en el estado, ejerce el control real.
La narrativa lo pinta como “honesto”, ignorando su presunta complicidad en los “moches” que recibe la gobernadora de constructoras. Se resalta su linaje como hijo del exgobernador Alfonso Sánchez Anaya, omitiendo el legado manchado por escándalos como el asesinato de Margarita Cisneros, secuestros masivos y acusaciones de violación contra una colaboradora que fueron encubiertas políticamente.

Peor aún, los pasquines afirman que “en Tlaxcala no vamos a pagar género en 2027” porque “está definido para hombre”, una falsedad vil que pretende engañar al electorado, cuando Morena ha declarado que las encuestas definirán el género sin imposiciones.
Sánchez García presume “estructura” en el estado, pero lo que tiene es un “agandalle” de comités seccionales vía su esposa y extorsiones a presidentes municipales morenistas con amenazas de auditorías y cárcel.
Incluso menciona que la presidenta Claudia Sheinbaum lo conoce, sin aclarar que ella está al tanto del cochinero que arman Cuéllar, Sánchez y González.
Esta maniobra descarada viola la equidad electoral y abusa del poder público.


