- Tlaxcala
La narrativa del ascenso y la caída es uno de los pilares más poderosos del drama universal. Estas historias nos permiten observar la metamorfosis de individuos que, impulsados por un deseo incontrolable de trascender, logran conquistar mundos enteros solo para terminar aplastados por el peso de sus propias decisiones. La caída en estas producciones no suele ser un accidente externo, sino la consecuencia inevitable de una falla de carácter, una ambición que ciega, un ego que aísla o una ética que se disuelve gradualmente en el camino hacia la gloria.
Lo que hace que estos relatos sean tan fascinantes es la disección del costo humano que implica la búsqueda del éxito desmedido. No se trata únicamente de la pérdida de imperios o fortunas, sino de la desintegración de la identidad y de los vínculos afectivos. A través de estas cinco propuestas, asistimos a una catarsis que nos recuerda la fragilidad del poder y cómo, a menudo, los mismos rasgos que llevan a alguien a lo más alto terminan cavando su propio precipicio.
Este tipo de relatos contrasta con otros enfoques más luminosos del cine, como ocurre en muchas películas románticas, donde el conflicto suele estar orientado al encuentro emocional y no a la destrucción personal. En las historias de ascenso y caída, en cambio, el motor narrativo es la pérdida progresiva de todo aquello que alguna vez dio sentido al éxito.

El gran Gatsby: El brillo de un sueño inalcanzable
El mayor éxito de las novelas llevadas al cine se lo lleva la mencionada en este apartado. Basada en la obra de F. Scott Fitzgerald, esta adaptación cinematográfica de Baz Luhrmann captura la opulencia y el vacío del “sueño americano” a través de la figura de Jay Gatsby. En esta versión, el ascenso de Gatsby es un espectáculo visual de fiestas frenéticas y riqueza desmedida, diseñado con un único propósito: recuperar un amor del pasado.
La caída de Gatsby es especialmente dolorosa por su naturaleza solitaria. A pesar de estar rodeado de cientos de personas en sus celebraciones, su final ocurre en medio de un silencio absoluto, revelando que su imperio era una fachada construida sobre arena. La producción resalta la tragedia de un idealista rodeado de gente cínica.

Red Social: El ascenso de un imperio y la caída de la amistad
Esta película, dirigida por David Fincher y escrita por Aaron Sorkin, disecciona el surgimiento de Facebook y la transformación de Mark Zuckerberg de un estudiante brillante a un multimillonario implacable.
El ascenso aquí es intelectual y corporativo, marcado por una velocidad vertiginosa que deja poco espacio para la ética personal o la lealtad. A medida que el protagonista escala posiciones, el crecimiento del imperio digital ocurre en proporción directa al deterioro de su vida privada.
La caída en esta historia no es financiera, sino social y emocional. El relato culmina con la imagen de un hombre que conectó al mundo entero, pero que termina completamente solo frente a una pantalla.

Caracortada: La violencia de una ambición sin frenos
Tony Montana representa el ascenso más visceral del cine criminal. Su llegada al poder está impulsada por una ambición que no reconoce límites morales. El dinero y la paranoia avanzan al mismo ritmo, anticipando un final inevitable.
Su caída es tan brutal como su ascenso, encerrado en una lógica de violencia que ya no puede controlar. Es el retrato de cómo el poder conquistado a la fuerza termina devorando a quien lo ejerce.
Tár: El colapso de una figura de autoridad
Lydia Tár es una directora de orquesta en la cima de su carrera. Su ascenso está basado en talento y disciplina, pero también en una estructura de control silencioso que la vuelve ciega frente a sus propios abusos.
La caída ocurre cuando ese sistema se vuelve insostenible. La pérdida de prestigio y de identidad profesional transforma su figura pública en un vacío absoluto.
Elvis: La desintegración del Rey bajo los focos
El ascenso meteórico de Elvis Presley lo convierte en un ícono global, pero también en un prisionero de su propia imagen. El éxito, lejos de liberarlo, lo encierra en una maquinaria que no se detiene.
Su caída es lenta, melancólica y profundamente humana. La historia expone el costo físico y emocional de una fama que no deja espacio para la vida personal ni para el silencio.


