- Política
En Tlaxcala, la ley municipal prohíbe estrictamente pegar propaganda en el espacio público —postes, bardas, mobiliario urbano—, especialmente en campañas políticas fuera de periodo electoral.
Sin embargo, al alcalde de la capital, Alfonso Sánchez García, le importa un comino. Una imagen cruda tomada en la capital tlaxcalteca lo demuestra: una calcomanía pegada en un poste de concreto con el lema “Tlaxcala va con Él” en guinda de Morena, como si las calles fueran su cartelera personal de precampaña.
Esta no es una falta aislada, sino una invasión sistemática y cínica del dominio público. Lo que para cualquier ciudadano implicaría multa y retiro inmediato, para Sánchez García es estrategia deliberada de saturación visual, amparada en la impunidad y la complacencia —o complicidad— de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros. Su ambición por la candidatura a la gubernatura en 2027 lo ha convertido en un promotor perpetuo, anteponiendo su ego a las obligaciones elementales de gobernar.
En vez de atacar la inseguridad rampante —robos a plena luz del día, asaltos en el centro, delitos crecientes—, prefiere tapizar postes y bardas con su eslogan, contaminando el paisaje urbano que dice representar. Es un insulto a los tlaxcaltecas que pagan impuestos para calles limpias y ordenadas, no para lienzos baratos de vanidad política.
Peor aún, alcaldes morenistas replican la práctica bajo el manto protector de la gobernadora, mientras denuncias de condicionamiento de personal estatal para armar estructuras a su favor ya circulan. Sánchez García no gobierna; hace campaña eterna, ignorando leyes de imagen urbana y electoral que evitan precisamente que el poder se confunda con propiedad privada.
¿Hasta cuándo Lorena Cuéllar permitirá que su “delfín” manche el nombre de Morena con estas prácticas que tanto criticaron en el pasado? Porque si “Tlaxcala va con Él”, lo que realmente avanza es el descrédito institucional, la impunidad selectiva y el abandono de lo esencial: seguridad, servicios y respeto a la ley.
Los tlaxcaltecas tienen un alcalde que no limpia el municipio de basura, las ensucie con su cinismo desbordado. Por ahora, lo único que no “va con Él” es la vergüenza.


