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Ahora resulta que el Poder Judicial del Estado de Tlaxcala, ha sido reducido a una simple Casa de Campaña del presidente municipal capitalino, Alfonso Sánchez García y que el fortalecimiento de la actividad jurisdiccional, aquella utopía utilizada para renovar a todo el sistema de justicia, ha quedado a segundo o último término, pues lo que menos le interesa a los encargados de administrar al Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE) es cumplir con una adecuada y oportuna impartición de justicia.
Lo anterior, ha sido atribuido al nuevo presidente del Órgano de Administración Judicial del Estado de Tlaxcala, Sergio Pérez George, el mismo que en antaño estaba encargado del combate a la corrupción en el Estado de Tlaxcala, pero quien, su única labor fue haber convertido a la entidad en una de las más corruptas del país, al grado de haber recibido este cargo como premio por su lambisconería.
Y es que ahora como presidente del máximo órgano del Poder Judicial junto con personal del TSJE ordenó sin excusa ni pretexto a magistradas, magistrados, directores, jueces afines al sistema y trabajadores que han sido beneficiados con ascensos sin justificación alguna, iniciar de lleno con la distribución de propaganda en todo el Estado de Tlaxcala a favor del alcalde capitalino, Alfonso Sánchez García.
Fue así, como desde la semana pasada, todos recibieron la instrucción de presentarse a la Casa de Campaña ubicada en la Candelaria Teotlalpan del municipio de Tlaxcala, para pasar por su respectiva propaganda que tuvo que ser distribuida en las colonias y localidades que les fueron asignadas.
La indicación fue clara y precisa, quien no cumpla con la distribución de la propaganda oficial, será despedido, degradado o simplemente exiliado del grupo encabezado por la mismísima gobernadora del Estado, Lorena Cuéllar Cisneros.
Lo más preocupante de este caso, es que Sergio Pérez George junto con la hija de la fiscal, decidieron no solo hacer uso de los casi mil trabajadores del Poder Judicial, sino que desde que inició este ejercicio fiscal, se dieron a la tarea de frenar todo el suministro de papelería, agua y todo tipo de suministros y gastos para cursos de capacitación y otras actividades propias de las diferentes áreas administrativas y jurisdiccionales.
No solo eso, sino que obligaron a todos los trabajadores que han sido beneficiado por amiguismo o compadrazgo con un ascenso, a repartir propaganda y dedicarse de tiempo completo a actividades proselitistas.
Tal es el caso, que hoy en día, en la mayoría de juzgados, casas de justicia y en segunda instancia, existe un faltante de personal que en muchos casos se encuentran ausentes, pero en otros, las plazas han sido cubiertas por personal ajeno al Poder Judicial dedicados a labores proselitistas.


