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Un video que circula con fuerza en redes sociales ha detonado una ola de indignación en Tlaxcala. La grabación, ampliamente compartida y comentada por ciudadanos, exhibe lo que muchos ya señalan como una operación descarada de promoción anticipada y uso faccioso de recursos públicos, presuntamente impulsada desde el círculo más cercano de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros.
En las imágenes, que han generado una respuesta masiva y creciente, se observa a brigadistas recorriendo calles y comercios con propaganda vinculada al “corazón”, símbolo asociado a Alfonso Sánchez García, el “delfín” del clan gobernante. Lejos de tratarse de simple activismo, las denuncias apuntan a una estructura organizada que utiliza programas sociales, servidores públicos y presión institucional para imponer un proyecto rumbo a 2027.
La figura de Cuéllar aparece cada vez más deslegitimada: una gobernadora que prometió transformación, pero hoy es acusada de autoritarismo, nepotismo y corrupción electoral. Mientras Tlaxcala enfrenta problemas reales, el gobierno parece concentrado en heredar el poder a cualquier costo.
La ciudadanía, convertida en “cazamapaches”, documenta y denuncia. El mensaje es contundente: Tlaxcala no aceptará otra imposición maquillada de democracia.


