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  • Martin Ruiz
El cinismo sin límites del Clan Cuéllar-Sánchez García: manipulación electoral descarada en Tlaxcala.

El Clan Cuéllar-Sánchez García, encabezado por la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, ha cruzado todas las líneas rojas de la legalidad y la decencia política. Desde hace semanas opera una red estructurada de manipulación para imponer a Alfonso Sánchez García—su delfín predilecto— como candidato de Morena a la gubernatura de Tlaxcala en 2027. Esta operación perversa utiliza oficinas gubernamentales, el gabinete legal y ampliado, personal de confianza del gobierno estatal y la dirigencia estatal de Morena para posicionar artificialmente al alcalde capitalino, con el único fin de perpetuar un feudo familiar y blindar la salida de Lorena Cuéllar en 2027 mediante un títere leal.

El mecanismo central de esta maquinaria ilegal es una red de mensajería interna denominada :EJE", a través de la cual se envían instrucciones precisas y detalladas a funcionarios de alto nivel y de máxima confianza. Las capturas de pantalla adjuntas revelan con claridad el contenido de estas directivas: se ordena "uniformar" la campaña anticipada, coordinar acciones de promoción personalizada y ejecutar estrategias que violan abiertamente la normativa electoral. Las instrucciones incluyen cómo desplegar propaganda, cómo movilizar recursos públicos de manera encubierta y cómo evadir controles para avanzar en la precampaña ilegal. Todo se coordina desde el corazón del poder estatal, convirtiendo instituciones públicas en herramientas de ambición personal. Esta red de mensajería funciona como un centro de mando paralelo, donde se dictan pasos concretos para torcer la equidad en la contienda interna de Morena, burlando la ley con total impunidad.

La Jurisprudencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación es lapidaria al respecto. Define la propaganda personalizada de servidores públicos por tres elementos clave: a) Personal: emisión de voces, imágenes o símbolos que identifiquen plenamente al funcionario; b) Objetivo: análisis del contenido para verificar si promueve indebidamente a alguien; y c) Temporal: proximidad al proceso electoral, generando presunción de incidencia si ocurre dentro del proceso o en periodos cercanos al debate, incluso fuera de campañas formales. Las bardas pintadas recientemente con frases como “YAUHUHQUEMEHCHCAN VA CON EL  Y ÉL ES ALFONSO SÁNCHEZ”, acompañadas de corazones y símbolos, cumplen todos estos criterios: identifican explícitamente a Sánchez García, promueven su figura de forma directa y se difunden en un momento de alta sensibilidad política, cuando ya se habla abiertamente de la sucesión 2027.

Desde ayer, el descaro ha escalado a niveles inéditos: pintas en bardas y propaganda impresa comienzan a inundar Tlaxcala con el nombre de Alfonso Sánchez García, sin pudor ni disimulo. Este no es un acto espontáneo de simpatizantes; forma parte de la misma operación orquestada desde el gobierno y el partido. El cinismo no tiene precedentes en la historia electoral de Tlaxcala: servidores públicos y recursos del Estado se usan para construir una candidatura impuesta, mientras la dirigencia nacional de Morena y las autoridades electorales locales guardan un silencio cómplice que las hace corresponsables.

Tlaxcala enfrenta problemas reales —pobreza, inseguridad, rezago— pero el Clan prioriza su perpetuación en el poder, desviando energías y recursos hacia una farsa que pisotea la democracia. Esta es una **vergüenza nacional**: un feudo familiar que devora instituciones, burla la Constitución y humilla a los tlaxcaltecas.

Urge una investigación inmediata por parte del INE, el TEPJF y la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales. Sanciones ejemplares deben caer sobre quienes violan la ley con tal descaro. Tlaxcala no merece ser rehén de un clan; merece democracia genuina, equidad y respeto a la voluntad popular. El tiempo de la impunidad debe terminar.

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