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En lugar de reivindicar su carrera y el trabajo político que durante años lo posicionó en la vida pública local, Carlos Augusto Pérez Hernández eligió despedirse del Fondo Macro para el Desarrollo Integral de Tlaxcala (FOMTLAX) con un mensaje centrado casi exclusivamente en el agradecimiento a la titular del Ejecutivo estatal Lorena Cuéllar Cisneros.
En el video difundido tras su salida, el exfuncionario calificó como “un honor” haber servido como director y destacó la confianza que —según sus propias palabras— le otorgó la gobernadora para encabezar la institución. Sin embargo, lejos de asumir una postura firme sobre los resultados de su gestión o defender el trabajo político que ha construido a lo largo de los años, su mensaje se percibió como una reiteración de subordinación política.
Pérez Hernández habló de convenios firmados con instancias como el Centro de Justicia Alternativa y la Dirección de Notarías y Registro Público para agilizar trámites, y aseguró que se va con la satisfacción de haber fortalecido la economía local.
No obstante, omitió cualquier referencia a los cuestionamientos que marcaron su administración, entre ellos las críticas por la lentitud en la entrega de créditos y la falta de mayor alcance en sectores productivos que esperaban un impulso más sólido.
El tono del mensaje reflejó más un acto de gratitud personal que una defensa institucional de su desempeño. En vez de subrayar logros concretos o fijar postura frente a las críticas, el exdirector centró su narrativa en el respaldo recibido desde el Ejecutivo estatal.
Su salida ocurre en medio de movimientos internos dentro de la administración, y deja la impresión de que, ante el cierre de ciclo, Pérez Hernández prefirió elogiar el favor político que le permitió mantenerse en el cargo antes que sostener, con firmeza, el peso de su propia trayectoria.


