- Gobierno
Es una declaración recurrente para defender a los gobernadores heredados por AMLO.
- La mandataria sabe de la corrupción, nepotismo e impunidad del gobierno de Lorena.
Por Martín Ruíz
Durante la conferencia mañanera de hoy, la presidenta Claudia Sheinbaum, "elogió" el trabajo de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, pero no es más que un acto de supervivencia política disfrazado de unidad. Sheinbaum, atrapada en la herencia tóxica de Andrés Manuel López Obrador, no tiene más remedio que apuntalar a estos gobernadores de Morena que se han convertido en lastres para la Cuarta Transformación.
Defender a Cuéllar no es reconocimiento genuino: es un abrazo forzado para evitar que el edificio se derrumbe.
Sheinbaum, una mujer de datos y evidencias, sabe perfectamente el desastre que representa Lorena Cuéllar en Tlaxcala. Las encuestas la hunden sin piedad: en el Ranking de PollsMX de enero 2026, ocupa el lugar 30 nacional con apenas 39-41% de aprobación, reprobada por más del 60% de los tlaxcaltecas.
Otras mediciones la colocan en el sótano en combate a la corrupción (1.9%), seguridad (3.8%) y percepción general, donde el repudio ciudadano la califica como una de las peores gobernadoras del país. La inseguridad rampante, la impunidad, la corrupción endémica, el nepotismo y el uso opaco de recursos públicos son males que la ciudadanía percibe con claridad meridiana.
Aún más demoledor: encuestas como la de Arias Consultores revelan que el 92% de los tlaxcaltecas apoya la revocación de mandato de Cuéllar por pérdida total de confianza.
Nueve de cada diez creen que miente sistemáticamente. Mientras la gobernadora inaugura obras faraónicas que le dejan cuantiosos “moches”, Tlaxcala agoniza bajo la trata de personas, la presencia de cárteles, el desvío de fondos para campañas ilegales —como la del "delfín" Alfonso Sánchez García— y un feudo familiar que revive lo peor del viejo PRI.
Este "elogio" presidencial es un beso de Judas institucional lo comentamos en nuestra columna de Señorío Tlaxcalteca de ayer: Sheinbaum abraza a Lorena hoy para que no caiga mañana estrepitosamente y arrastre al partido. Porque lo mismo abraza a los gobernadores de Morena en funciones, aunque tengan una larga cola que les pisen, como al alcalde morenista de Tequila, Jalisco, detenido por crimen organizado.
La Presidenta no puede denunciar la podredumbre en Tlaxcala sin admitir que la 4T ha fracasado en su promesa ética fundamental. Heredó virreyes ineptos y corruptos —de Sinaloa, Baja California, Guerrero, Michoacán, Zacatecas, Sonora, Tlaxcala, pasando por otros desastres regionales— y prefiere el silencio antes que ceder terreno a la oposición.
Lorena Cuéllar no merece ni un aplauso tibio: merece el repudio masivo que ya expresa su pueblo. Sheinbaum, al validarla puede hipotecar su autoridad moral y convierte la "transformación" en cinismo puro.


