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Mientras la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros prolongó por más de tres días los festejos por su onomástico en compañía de integrantes de su gabinete, la inseguridad en Tlaxcala se recrudece con hechos de alto impacto que han encendido cuestionamientos sobre la conducción del gobierno estatal y sus prioridades frente a la crisis.
El caso del asesinato de un matrimonio originario de Puebla —quienes, según versiones ministeriales, fueron vistos por última vez al ingresar por el municipio de Tlaxco antes de desaparecer— se suma a un clima de incertidumbre y exigencia de resultados ante la violencia que golpea a la entidad.
A este panorama se añadió un hecho que se registró este fin de semana en el que sujetos desconocidos abandonaron un vehículo y le prendieron fuego en el municipio de Papalotla, a un costado del plantel CECYTE, donde de acuerdo con los primeros reportes habría presuntamente una persona al interior.
El incidente provocó una fuerte movilización de corporaciones policiacas y de bomberos estatales, quienes sofocaron las llamas cuando el automóvil ya había sido consumido en gran parte.
La zona fue acordonada por autoridades para permitir las diligencias de la Fiscalía General de Justicia del Estado, que inició las primeras investigaciones para esclarecer los hechos, mientras crece la preocupación por la violencia que se manifiesta incluso en episodios con características particularmente graves.
En lugar de atender estos dos casos de emergencia que ponen en riesgo la seguridad de los tlaxcaltecas, la mandataria se mantiene en celebraciones donde continúa recibiendo regalos de funcionarios que incluso los exhiben en redes sociales y que reflejan el derroche de recursos públicos por parte de la mandataria y de los propios funcionarios que tuvieron q ir obligados y no por estima, ya que según fuentes consultadas los funcionarios destinaron una jugosa cantidad de dinero para el onomástico amén de llevar regalos lujosos


