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Ante la proximidad del 8 de marzo, Dian Internacional de la Mujer

La gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, siempre se encuentra en el ojo del huracán, ahora a escasas semanas del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, fecha que debería honrar con hechos y no con hipocresía. 

Fotografías publicadas en medios de comunicación, la muestran sonriente junto a un ex candidato de Movimiento Ciudadano por el Distrito 10 de Huamantla, un individuo señalado en redes sociales como un "personaje deplorable" por presuntamente organizar dinámicas denigrantes contra mujeres: obligarlas a enseñar calzones o partes íntimas en eventos públicos. Videos y testimonios circulan ampliamente, alimentando el repudio colectivo.

El Colectivo 8M Huamantla alzó la voz con una denuncia contundente: ha exigido investigación inmediata y rechaza la normalización de la cosificación, humillación y violencia simbólica contra las mujeres en Tlaxcala. Estas imágenes de la mandataria con el señalado no son un detalle menor; representan una cercanía política que grita incongruencia y falta absoluta de empatía. 

Tlaxcala arrastra una historia lacerante de explotación y violencia contra las mujeres, la trata de personas con fines de explotación sexual, por ejemplo, es una vergüenza de Tlaxcala en todo el mundo. En este contexto, las señales ambiguas de la gobernadora son inaceptables. Presume avances en prevención y atención integral —coordinación con dependencias, tipificación de agravantes en abuso sexual, mesas permanentes—, pero de nada sirven las palabras cuando las acciones fotográficas contradicen todo.

La percepción ciudadana es clara: no se trata de un escándalo efímero, sino de una grieta ética profunda en quien debería ser el principal baluarte contra la violencia de género.

La indignación escala porque el 8M no es un adorno en el calendario; es un recordatorio brutal de que las mujeres tlaxcaltecas exigen cero tolerancia, transparencia y congruencia. Lorena Cuéllar, que llegó al poder prometiendo transformación, demuestra una y otra vez su desconexión: bailongos fastuosos pagados con recursos públicos mientras la violencia contra las mujeres continúa, culto a la personalidad mientras colectivos feministas claman justicia, y ahora, esta foto que mancha su supuesto legado "feminista".

A días del 8M, la presión crece. Colectivos, ciudadanos y voces críticas advierten: esto no pasará desapercibido. Lorena Cuéllar tiene la oportunidad de rectificar con hechos, no con más promesas huecas.

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