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La dirigencia estatal de Movimiento Ciudadano en Tlaxcala dejó claro que Delfino Suárez Piedras ya no forma parte de la llamada “familia naranja”. El mensaje fue lanzado públicamente por la coordinadora estatal, Danae Figueroa, a través de sus redes sociales, donde en un evento reciente omitió cualquier referencia al exintegrante del movimiento.
El distanciamiento no es menor. Versiones internas apuntan a que Suárez habría confrontado a la dirigencia local al presumir cercanía y respaldo de figuras nacionales, incluido Jorge Álvarez Máynez, asegurando tener mayor peso político que la propia coordinación estatal. Esa postura, lejos de fortalecerlo, terminó por aislarlo.
En el más reciente acto partidista, Delfino Suárez habría intentado hacerse presente y buscar espacio en el presídium; sin embargo, su participación fue prácticamente nula. Militantes refieren que su presencia generó incomodidad y evidenció la fractura interna.
El episodio demostró no solo una ruptura política, sino un desgaste en la narrativa del propio Suárez, quien pasó de proclamarse operador clave a quedar fuera del círculo de decisiones. En el fondo, la disputa refleja tensiones por liderazgo, control territorial y posibles acuerdos políticos.
El caso confirma que en la política local pesan más los intereses y las cuotas de poder que la congruencia ideológica. La exclusión pública de Delfino Suárez envía un mensaje directo: en Movimiento Ciudadano Tlaxcala las lealtades se miden en hechos, no en presunciones.


